CNBV abre la puerta a créditos más flexibles al cambiar las reglas de las garantías bancarias
Por EDITOR Julio 2, 2026 38
Conseguir un crédito empresarial o respaldar un financiamiento con recursos de un tercero será más sencillo bajo las nuevas reglas emitidas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). El regulador modificó las disposiciones aplicables a las instituciones de crédito para flexibilizar la forma en que los bancos pueden aceptar y administrar garantías, una decisión que busca fortalecer el otorgamiento de financiamiento sin comprometer la estabilidad del sistema financiero.
El cambio más relevante permite que un depósito bancario constituido por una persona distinta al acreditado pueda utilizarse como garantía de un crédito, siempre que cumpla con los requisitos previstos por la regulación. Hasta ahora, este tipo de operaciones enfrentaba mayores restricciones, lo que limitaba esquemas de financiamiento entre empresas, grupos corporativos o familiares.
La propia CNBV explica que la modificación tiene como propósito “fortalecer la eficiencia y flexibilidad operativa” de las instituciones financieras y, para lograrlo, “se modifica el criterio relativo a las características que deben tener los depósitos bancarios en dinero constituidos como garantía, a fin de que estos puedan ser realizados por persona distinta al acreditado”.
La resolución también actualiza el catálogo de activos que pueden ser reconocidos como garantías reales para reducir el riesgo de crédito. Entre ellos se incluyen efectivo, valores gubernamentales, instrumentos financieros de alta liquidez, certificados de depósito, oro amonedado, fondos de inversión, bienes inmuebles, derechos de cobro y diversas garantías mobiliarias, siempre que cumplan con estrictos requisitos de valuación, administración y certeza jurídica.
Para las instituciones financieras, el cambio implica revisar sus procesos internos de evaluación de riesgos. El nuevo marco obliga a documentar políticas específicas para la administración de garantías, actualizar manuales de crédito y reforzar los controles sobre la conservación, valuación y ejecución de los bienes que respaldan los financiamientos.
La resolución establece además que “las Instituciones contarán con seis meses… para modificar sus políticas de crédito y manuales”, mientras que dispondrán de un año para adecuar las garantías existentes al nuevo esquema regulatorio.
En términos prácticos, la reforma no significa que obtener un préstamo será automático ni que los bancos relajarán sus criterios de autorización. Lo que cambia es la forma en que pueden estructurarse las garantías para respaldar un financiamiento. Esto abre la posibilidad de diseñar operaciones más flexibles para empresas, proyectos de inversión y clientes que cuentan con el respaldo patrimonial de terceros.
Más allá del ajuste técnico, la decisión refleja una tendencia del regulador por modernizar las reglas prudenciales del sistema financiero. Si los bancos aprovechan esta flexibilidad sin deteriorar sus estándares de evaluación, el cambio podría traducirse en un mercado crediticio más dinámico, particularmente para el sector empresarial.
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