Cambian reglas ambientales; desarrollar en zonas forestales costará más
Por EDITOR Junio 22, 2026 21
La expansión de proyectos inmobiliarios, turísticos, energéticos e industriales en México enfrentará un nuevo parámetro de costos. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) actualizó los valores de compensación ambiental que deberán cubrir quienes soliciten cambios de uso de suelo en terrenos forestales, una decisión con implicaciones directas para inversiones presentes y futuras en diversas regiones del país.
Aunque la medida fue publicada como una actualización técnica en el Diario Oficial de la Federación, su alcance trasciende el ámbito administrativo. Los nuevos costos servirán como referencia para calcular las compensaciones ambientales exigidas a proyectos que requieran transformar superficies forestales para actividades distintas a la conservación de ecosistemas.
La decisión adquiere especial relevancia en un contexto donde México vive una intensa competencia por atraer inversiones relacionadas con turismo, infraestructura, energía, vivienda, logística y nearshoring. Buena parte de esos proyectos requieren suelo disponible para su desarrollo, particularmente en regiones con alta presión inmobiliaria y crecimiento económico acelerado.
Estados como Quintana Roo, Yucatán, Baja California Sur, Sonora, Jalisco y algunas zonas del centro del país podrían observar efectos más visibles derivados de esta actualización. Se trata de entidades donde coinciden crecimiento económico, expansión urbana y presencia de ecosistemas sujetos a protección ambiental.
En términos prácticos, los desarrolladores deberán considerar los nuevos valores dentro de sus estructuras financieras. La variable ambiental se vuelve cada vez más relevante en la planeación de inversiones, al mismo nivel que factores como energía, financiamiento, infraestructura o disponibilidad de mano de obra.
La actualización también refleja un cambio más amplio en la forma en que gobiernos y mercados evalúan el desarrollo económico. Durante décadas, la discusión se centró principalmente en costos de construcción, acceso a servicios y rentabilidad financiera. Hoy, la sostenibilidad ambiental se ha convertido en un elemento que puede definir la viabilidad de un proyecto.
En destinos turísticos como Quintana Roo y Baja California Sur, donde el crecimiento inmobiliario mantiene una fuerte presión sobre ecosistemas costeros y forestales, la medida podría influir en la evaluación económica de futuros desarrollos. Lo mismo ocurre en regiones donde la expansión industrial y logística exige nuevas superficies para parques industriales, carreteras o infraestructura energética.
Desde una perspectiva empresarial, el mensaje es claro: la gestión ambiental ya no puede considerarse un trámite secundario. Las compañías deberán incorporar con mayor precisión los costos asociados a compensaciones, restauración y mitigación ambiental desde las etapas iniciales de planeación.
La actualización ocurre además en un momento donde inversionistas internacionales muestran creciente interés por criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG). Fondos de inversión, instituciones financieras y organismos multilaterales evalúan cada vez más la capacidad de los proyectos para cumplir estándares de sostenibilidad.
Para México, el reto consiste en encontrar un equilibrio entre crecimiento económico y conservación ambiental. La demanda de infraestructura, vivienda, industria y servicios continuará creciendo durante los próximos años, pero también aumentará la presión para proteger recursos naturales estratégicos.
La modificación publicada por Semarnat no detendrá el desarrollo de proyectos. Sin embargo, sí obliga a recalcular costos y fortalece la señal de que los impactos ambientales tienen un valor económico cada vez más visible.
Desde una óptica CEO, la lección es contundente: las decisiones ambientales ya no pertenecen exclusivamente a departamentos de cumplimiento normativo. Se han convertido en variables financieras capaces de influir en la rentabilidad, competitividad y viabilidad de inversiones multimillonarias.
Quienes planean desarrollar proyectos en zonas forestales deberán incorporar esta nueva realidad a sus modelos de negocio. En adelante, crecer también costará más desde la perspectiva ambiental.
Compartir
CNBV estrena nuevos cobros; cumplir con la regulación costará más
Renuncia Starmer y abre crisis política en Reino Unido



