Cambian las reglas de la energía; empresas deberán decidir si migran o se quedan fuera
Por EDITOR Junio 18, 2026 47
La Secretaría de Energía (Sener) abrió una nueva etapa para cientos de proyectos industriales y energéticos que durante años operaron bajo esquemas de autoabastecimiento y cogeneración. Mediante lineamientos publicados en el Diario Oficial de la Federación, las empresas tendrán ahora una ruta para migrar al nuevo marco regulatorio previsto en la Ley del Sector Eléctrico.
Aunque la medida parece técnica, sus implicaciones alcanzan a sectores estratégicos de la economía nacional. La disponibilidad de energía se ha convertido en uno de los factores que más pesan en las decisiones de inversión, particularmente en un momento donde México compite por atraer empresas vinculadas al nearshoring, la manufactura avanzada, los centros de datos, la electromovilidad y la industria exportadora.
Los lineamientos establecen los mecanismos mediante los cuales los participantes podrán solicitar su incorporación al nuevo régimen eléctrico, permitiendo una transición ordenada para proyectos que operan bajo esquemas heredados de etapas anteriores del mercado energético.
La decisión llega en un contexto donde la demanda de electricidad crece a un ritmo superior al desarrollo de infraestructura energética en varias regiones del país. Organismos empresariales han advertido que uno de los principales desafíos para consolidar el nearshoring será garantizar energía suficiente para nuevas plantas industriales y expansiones manufactureras.
La electricidad ha dejado de ser un simple insumo operativo. Hoy representa una ventaja competitiva. Una empresa puede perder una inversión multimillonaria no por falta de mercado o de mano de obra, sino por la incapacidad de asegurar energía confiable, suficiente y con costos previsibles.
Estados como Tamaulipas, Sonora, Veracruz y Yucatán observan con especial atención este proceso. Tamaulipas se consolida como una plataforma logística e industrial ligada al comercio con Estados Unidos; Sonora impulsa proyectos vinculados a energías limpias y electromovilidad; Veracruz mantiene una posición estratégica en petroquímica, puertos e industria pesada; mientras que Yucatán enfrenta el reto de fortalecer su capacidad energética para acompañar el crecimiento económico de la península.
“La migración permitirá adecuar los proyectos al régimen previsto en la legislación vigente”, señala el nuevo esquema regulatorio.
Para las empresas, el tema no sólo involucra aspectos jurídicos. También implica evaluar costos de adaptación, condiciones de operación futuras y el impacto que podrían tener nuevas reglas sobre sus estrategias de expansión. La certeza regulatoria se ha convertido en uno de los activos más valiosos para la inversión privada, particularmente en industrias intensivas en consumo energético.
Diversos especialistas coinciden en que la coexistencia de modelos regulatorios distintos generó durante años incertidumbre para desarrolladores, inversionistas y usuarios industriales. La migración busca precisamente reducir esa complejidad y ofrecer reglas más homogéneas para quienes participan en el sector.
El movimiento también ocurre en un momento en que la competencia internacional por atraer capital productivo se intensifica. Estados Unidos, Canadá y diversos países de América Latina impulsan estrategias para captar inversiones derivadas de la reorganización global de cadenas de suministro. En ese escenario, la energía se ha convertido en uno de los factores que puede inclinar la balanza.
Los costos eléctricos, la capacidad de transmisión y la estabilidad regulatoria pesan hoy tanto como los incentivos fiscales o la cercanía a mercados de exportación. Por ello, cada modificación en el sector energético es seguida de cerca por compañías nacionales y extranjeras.
Más allá de la migración regulatoria, el desafío para México sigue siendo garantizar que la infraestructura eléctrica crezca al mismo ritmo que la demanda industrial. Sin nuevas inversiones en generación, transmisión y distribución, la capacidad para aprovechar plenamente el nearshoring podría verse limitada.
La publicación de estos lineamientos representa un paso para ordenar el mercado eléctrico y ofrecer certidumbre a proyectos que deberán adaptarse al nuevo entorno normativo. Sin embargo, la discusión de fondo permanece abierta: la competitividad industrial del país dependerá cada vez más de su capacidad para ofrecer energía suficiente, confiable y con reglas claras.
La decisión ya no es si las empresas deben revisar su estrategia energética, sino qué tan rápido podrán adaptarse a un entorno donde la disponibilidad de electricidad será tan importante como la logística, el capital humano o los incentivos para invertir.



