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Por EDITOR Octubre 28, 2026 25

A cuatro años de su creación, la empresa estatal aún no produce litio comercialmente. El proyecto presupuestario para 2027 prevé 15.53 millones de pesos, concentrados en gasto corriente y servicios personales, mientras su programa institucional plantea metas tecnológicas para 2030.

Litio para México (LitioMx) cumplirá cuatro años desde su creación sin haber alcanzado la producción comercial del mineral. El organismo, creado en agosto de 2022 durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, fue concebido para encabezar la exploración, explotación y aprovechamiento del litio, además de desarrollar una cadena de valor nacional.

El principal contraste está en el presupuesto. El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2027 plantea asignar a LitioMx 15 millones 534 mil 224 pesos, un monto superior al de ejercicios anteriores, pero concentrado en gasto corriente y servicios personales. No contempla recursos directos para inversión física, obra pública o inversión financiera de la empresa.

La propuesta presupuestaria elevaría a más de 52 millones de pesos los recursos acumulados por LitioMx entre 2024 y 2027. Sin embargo, el aumento de la asignación no representa por sí mismo un avance industrial: la empresa todavía no cuenta con producción comercial de litio ni con una operación minera estatal consolidada.

El reto técnico es considerable. El programa institucional 2026-2030 reconoce que México necesita actualizar y validar información geológica, realizar estudios de viabilidad y desarrollar tecnologías capaces de extraer litio de depósitos de arcilla y salmueras. La presencia del mineral no equivale automáticamente a reservas explotables ni garantiza que su procesamiento sea rentable.

La hoja de ruta oficial plantea seis objetivos, entre ellos fortalecer la exploración, desarrollar materiales activos para baterías y establecer una planta de pequeña escala industrial para producir paquetes de baterías. También contempla estudios para almacenamiento de energía y el desarrollo de un marco regulatorio específico. Son metas programáticas, no instalaciones o capacidades productivas que ya estén operando.

El calendario también muestra la distancia entre la planeación y los resultados. El programa institucional extiende sus objetivos hasta 2030, mientras que información publicada sobre el proyecto de extracción comercial de litio a partir de salmueras sitúa la inversión inicial prevista en 2028 y el comienzo de operaciones hasta 2030. Esas fechas corresponden a planes anunciados, no a producción garantizada.

La dependencia presupuestaria es otro factor relevante. LitioMx reconoce en su programa institucional que no cuenta con ingresos propios y que sus actividades dependen de las asignaciones aprobadas cada año. Sin inversión específica y sin una ruta comercial consolidada, la capacidad de convertir los estudios técnicos en producción dependerá de futuras decisiones presupuestarias, avances tecnológicos y viabilidad económica.

La pregunta central es cómo y cuándo se traducirá el mandato de soberanía sobre el litio en resultados verificables: proyectos de exploración evaluados, tecnología validada, infraestructura construida y producción comercial. Mientras esas etapas no se concreten, el indicador más claro para evaluar a LitioMx será la diferencia entre los recursos públicos que recibe, los hitos que cumple y los resultados industriales que puede demostrar.

 

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