"Una De Las Adicciones Más Poderosas: La Comparación Social"
Por EDITOR
Marzo 30, 2021
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Dra. Laura Trujillo Liñán,
Académica de la Universidad Panamericana.
¿Qué es lo que hacemos cada vez que visitamos redes sociales como Instagram o Facebook?, revisamos las publicaciones de los usuarios que se encuentran en nuestra red y de manera inconsciente nos comparamos con ellos. Pero esto no es algo que hacemos sólo en redes sociales, de acuerdo con la revista Psychology Today, las personas se evalúan constantemente a sí mismas y a los demás en dominios como el atractivo, la riqueza, la inteligencia y el éxito. Incluso, según algunos estudios, hasta el 10 por ciento de nuestros pensamientos implican comparaciones de algún tipo. La teoría de la comparación social es la idea de que los individuos determinan su propio valor social y personal en función de cómo se comparan con los demás. Esta teoría fue desarrollada en 1954 por el psicólogo Leon Festinger e investigaciones posteriores han demostrado que las personas que se comparan regularmente con los demás pueden encontrar motivación para mejorar, pero también pueden experimentar sentimientos de profunda insatisfacción, culpa o remordimiento y participar en comportamientos destructivos como mentir o comer desordenadamente (2021). La Comparación Social es además un proceso adictivo pues éste genera placer y ello mueve a la dopamina, un neurotransmisor que desempeña un papel protagonista en la obtención de placer, este mecanismo al ser placentero, nos obliga a querer hacerlo más y más y como toda adicción nos lleva a perder progresivamente el contacto con el mundo y las personas reales tal y como lo hacemos cuando estamos en redes sociales.
Debido a lo anterior, la Comparación Social es una estrategia esencial en redes sociales, se han desarrollado numerosos experimentos para demostrar la eficacia de ésta para mantener a los usuarios más tiempo en ellas. Uno de los estudios, que tiene como base una encuesta a 38,000 personas de 18 países con actividad registrada en Facebook, muestra que las personas que informaron una comparación social más frecuente pasaron más tiempo en Facebook, tenían más amigos y vieron proporcionalmente más contenido social en el sitio. También vieron una mayor cantidad de comentarios sobre las publicaciones de amigos y proporcionalmente más positividad. No hubo evidencia de que la comparación social ocurriera más con conocidos que con amigos cercanos. Asimismo, se muestra que, uno de cada cinco encuestados recordó haber visto recientemente una publicación que los hizo sentir peor consigo mismos, pero informó opiniones contradictorias: la mitad desearía no haber visto la publicación, mientras que un tercio se sintió muy feliz por la publicación (Cheng, 2021). Es claro a partir de lo anterior, que las plataformas sociales, en especial Facebook y ahora Instagram, promueven que la gente comparta situaciones felices: viajes, compromisos, retos logrados, etc., pues esto causa que otras personas se comparen y reaccionen ante sus publicaciones. Lo que quizá no pudieron ver estas redes sociales, son los efectos contrarios que se han generado con estas dinámicas pues, si bien se ganan más seguidores y con ello, más empresas desean anunciarse en las mismas, hay muchas personas, sobre todo los jóvenes, que están sufriendo depresión y angustia al ver un mundo totalmente diferente al que ellos conocen, de hecho, hay personas que prefieren estar en las redes sociales que estar en el mundo real por los contenidos que éstas les muestran. Así, la presión social entra como un factor esencial en el juego de las redes sociales:
La fuerza de lo que piensen los demás ha demostrado tener capacidad suficiente para modificar el comportamiento de los sujetos participantes en estudios famosos como el experimento de Milgram o el de la cárcel de Stanford. Personas normales, sin antecedentes penales, fueron obligadas a hacer cosas horribles, como torturar a otras, usando únicamente la presión social (Lanier, 2018: 233)
En otro de los estudios en el que se siguió a más de 3800 adolescentes durante cuatro años como parte de un programa de prevención de drogas y alcohol (Psychologist, 2020), se dio seguimiento a la cantidad de tiempo que los adolescentes pasaban frente a una pantalla, incluido el tiempo que pasaban en las redes sociales, así como sus niveles de síntomas de depresión. Algunos de los hallazgos principales tienen que ver con que, aquellos adolescentes que usaban más las redes sociales tenían puntuaciones más altas de depresión. Específicamente, por cada hora al día que un adolescente pasaba en las redes sociales más que sus compañeros, tenía una puntuación más alta de depresión. Sin embargo, este estudio no es definitivo, hay otros estudios que reflejan que la depresión que una persona puede tener no necesariamente tiene que ver con el uso de las redes sociales, otros aspectos pueden influir como, una situación terrible en casa, abuso infantil, etc. Lo cierto es que, estos estudios pueden darnos una muestra clara de las consecuencias que se pueden tener en niños, adolescentes y adultos; comparar nuestra vida con la de los demás no es siempre positivo pues, además de generar adicción, puede causar depresión y angustia debido a que, si tus experiencias no son positivas o con el nivel que tienen las publicaciones de los demás, automáticamente esto te lleva a infravalorar lo que tienes y desear lo que otros poseen generando frustración y desesperación.
REFERENCIAS
- Social comparison theory. (2021). Retrieved March 29, 2021, from https://www.psychologytoday.com/intl/basics/social-comparison-theory
- Psychologist, J. (2020, January 16). Does social media cause depression? Retrieved March 25, 2021, from https://www.scientificamerican.com/article/does-social-media-cause-depression/
- Lanier, J. (2018).Diez razones para borrar tus redes sociales de inmediato. Barcelona, España: Debate.
- Cheng, J. (2021). Clr3 / Justin Cheng. Retrieved March 25, 2021, from https://clr3.com/
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