El cohete Starship de SpaceX, diseñado para misiones lunares y más allá, completó casi un vuelo de prueba completo el jueves, llegando más lejos que nunca antes. Sin embargo, se desintegró durante su regreso a la Tierra, informó la transmisión web de la empresa de Elon Musk.
La comunicación de la aeronave se perdió mientras reingresaba a la atmósfera, aproximándose a un aterrizaje planificado en el Océano Índico.
A pesar de superar varios objetivos de vuelo clave, como la separación de etapas y la apertura de la puerta de carga útil, SpaceX optó por omitir la prueba de reencendido del motor.
Este vuelo representó un avance en el desarrollo de Starship, crucial para la industria de lanzamiento de satélites y el programa lunar de la NASA, cuyo jefe Bill Nelson elogió como "exitoso".
La compañía planea realizar más pruebas este año, sujeto a aprobaciones regulatorias, mientras investiga las fallas y busca hacer que Starship sea seguro para llevar humanos al espacio. Elon Musk, CEO de SpaceX, tiene la visión de usar Starship para misiones lunares y, eventualmente, para volar a Marte, reemplazando al Falcon 9 en el negocio de lanzamientos comerciales. La NASA, que ve a Starship como esencial para su programa Artemis lunar, está ansiosa por ver un progreso continuo en este proyecto crucial.