
Las discriminación hacia las mujeres, el pan nuestro de cada día: Danielo Hernández Vela
Por EDITOR Marzo 8, 2021 30
Hoy ante la conmemoración anual del Día Internacional de la Mujer, parece más vigente que nunca el dicho de que “sigue sin haber mucho que celebrar”. Y aunque durante el fin de semana hemos visto las redes sociales atiborradas de múltiples actividades y discursos que más por una obligación que por una convicción servirán de pretexto para que la fecha no pase desapercibida, la realidad es que dichas acciones poco le abonan al grave rezago histórico que se tiene con el reconocimiento pleno de los derechos de las mujeres.
Hace ya algún tiempo inicié esta aventura editorial con el fin de que desde este espacio se pudiera poner nombre y dar voz a aquellas heroínas anónimas que diariamente y atrincheradas en distintos espacios contribuyen con su talento, visión, pasión, conocimiento, terquedad y amor a que tengamos un hogar, una ciudad, un país y un mundo mejor. Lo mismo he hablado de mujeres encumbradas en la política o la ciencia, que de aquellas que con su sazón nos dejan “la panza llena y el corazón contento”.
Todas son igual de valiosas, todas buscan un lugar en la sociedad, sin embargo muchas a pesar de su éxito continúan batallando con las nocivas prácticas de un machismo que en un país como el nuestro sigue siendo un cáncer difícil de erradicar.
Es un hecho pues que la discriminación hacia las mujeres prevalece como el pan nuestro de cada día, es verdad además, que esta actitud para con ellas se vuelve doblemente nociva cuando a la condición de genero se le agrega alguna otra causa: ser pobre, vivir en el medio rural, emprender, lidiar en un ambiente mayormente ocupado por los varones, ser indígena u otros. Respecto de esta condición última, al ser nuestro país una nación con aproximadamente 25 millones de habitantes que se reconocen a sí mismos como integrantes de alguno de los 68 pueblos originarios existentes y que entendemos que más de la mitad de esas personas son mujeres. Podemos así imaginar el tamaño del calvario que deben de vivir de manera cotidiana estas mexicanas, niñas, jóvenes, madres y abuelas.
Lo anterior viene a colación por dos motivos que revisten singular importancia. El primero el cual comenté líneas arriba respecto de la conmemoración del Día internacional de la Mujer donde habrá que ver cuantas mujeres de los pueblos originarios son convocadas o mencionadas y el segundo, ante la realización en estos días de foros a lo largo y ancho del territorio nacional sobre la participación de los pueblos originarios en la toma de decisiones de este país.
Dicho foro, al cual tuve la fortuna de asistir en una primera edición en San Luis Potosí en 2019 cuenta con todo el respaldo del Congreso de la Unión a través de las Comisiones unidas de Gobernación y Pueblos Indígenas a la cual pertenece una diputada paisana nuestra quien está impulsando fuertemente el tema para que la voz de la mujer indígena sea escuchada. Así mismo, la iniciativa de este foro tiene toda la legitimidad que le puede dar Irma Juan Carlos, indígena chinanteca, diputada federal y presidenta de la Comisión de Pueblos Indígenas en el Congreso de la Unión por lo que esperamos que la participación de los pueblos presentes arroje resultados plausibles y positivos.
Que el 8 de marzo no sea solo una fecha de adorno para portarnos condescendientes hacia las mujeres, hagamos que cualquier día sea igualmente importante para reconocer el valor y la importancia de la labor de todas las mujeres de México.
> Las opiniones que los columnistas y colaboradores expresan en los artículos que aquí publicamos, son de su autoría personal, por lo tanto, de su completa responsabilidad y no necesariamente representan los puntos de vista del Periodista Oscar Mario Beteta o de su servicio informativo OMB Online.
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