Ariadna Montiel toma el control de Morena y lanza advertencia contra la corrupción
Por EDITOR Mayo 3, 2026 108
Ariadna Montiel asumió este domingo la presidencia nacional de Morena en una jornada que dejó claro el nuevo equilibrio de poder dentro del partido oficialista. En cuestión de minutos, el Congreso Nacional formalizó su ascenso, consolidando una reconfiguración interna que refuerza la influencia de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la estructura partidista.
El proceso se desarrolló sin sobresaltos. Primero, Montiel fue integrada al Consejo Nacional y, posteriormente, designada como dirigente del Comité Ejecutivo Nacional. En paralelo, Óscar del Cueto García fue nombrado responsable de las finanzas del partido, completando un relevo clave en la cúpula morenista.
En su primer posicionamiento, la nuevalíder fijó una línea dura: no habrá espacio para perfiles cuestionados. Advirtió que cualquier aspirante con antecedentes dudosos quedará fuera de futuras candidaturas, incluso si cuenta con respaldo en encuestas internas. El mensaje apunta a reforzar la disciplina interna en un momento en que el partido se prepara para procesos electorales decisivos.
Montiel también llamó a cerrar filas en torno al gobierno federal, al señalar que el país enfrenta un entorno internacional adverso y una ofensiva política de la oposición. En ese contexto, rechazó lo que consideró intentos de injerencia externa, aludiendo indirectamente a investigaciones recientes que han puesto bajo presión a figuras del oficialismo, como el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
El relevo marca además la salida de Luisa María Alcalde, quien deja la dirigencia entre respaldos internos para integrarse al gobierno federal. Su despedida estuvo acompañada por la presencia de gobernadores, legisladores y figuras clave del movimiento, en una demostración de cohesión frente al nuevo ciclo político.
La reorganización interna no se limita a la dirigencia. Con la permanencia de Andrés Manuel López Beltrán en la Secretaría de Organización y el fortalecimiento del papel de Citlalli Hernández en la Comisión de Elecciones, Morena consolida un bloque estratégico que tendrá en sus manos la definición de candidaturas y alianzas rumbo a 2027.
El desafío no es menor. En los próximos comicios se renovarán posiciones clave en todo el país, lo que convierte a esta nueva dirigencia en pieza central para el futuro político del movimiento. Bajo ese escenario, el discurso de unidad convive con la presión por mantener el control interno y responder a un entorno cada vez más polarizado.
La llegada de Montiel no solo simboliza un relevo administrativo, sino el inicio de una etapa en la que Morena busca blindar su estructura, afinar su estrategia electoral y sostener su dominio político frente a una oposición que intensifica su ofensiva.

