Ingrid Escamilla, su nombre era Ingrid Escamilla.  Este martes por la mañana, una joven de 25 años fue encontrada  – en su residencia – descuartizada en manos de su pareja, quien fue detenido por las autoridades. Horas más tarde, el mandatario Andrés Manuel López Obrador ensombreció el panorama al argumentar – durante su conferencia de prensa mañanera – que la cuestión, la mujer mexicana desollada, interfería con el importante mensaje que él buscaba emitir.  La tormenta comenzó cuando algunos periódicos locales difundieron, en sus portadas de primera plana, imágenes morbosas de la víctima. Anterior a la impresión, agentes de la policía  – que se encuentran bajo investigación por parte de la Fiscalía General de la capital – filtraron las fotografías, por lo que se han inmiscuido en un delito penal y, como mínimo, una sanción administrativa. No obstante, por el momento continúan ejerciendo su “labor” de “seguridad”.  El culpable de los hechos es Erick Francisco, un ingeniero civil de 46 años de edad que terminó la vida de su cónyuge, la abrió y se despojó de los órganos internos arrojándolos al drenaje. La policía exhibió contenido audiovisual, en el que Francisco confiesa e, incluso, desmenuza la situación que culminó en uno de los episodios más sádicos del país. El asesino justifica sus acciones – específicamente cómo se deshizo de las vísceras – como una decisión por “miedo y vergüenza”. Todavía ensangrentado y con el pecho desnudo, Francisco concreta que ella lo atacó primero, amenazando – sosteniendo un cuchillo – con matarlo.  Cientos de miles de mujeres han expresado no sólo su pésame, sino su coraje por vivir en un país en el que matan a las mujeres como si fuera deporte. Por mensajes de twitter sostuvieron que las víctimas de la violencia de género, son despojadas de su honor incluso cuando ya no tienen vida. “Disculpe que molestemos, pero nos están matando”.  En los últimos cinco años, los feminicidios han aumentado 137%. Nelly Montealegre – subprocuradora y vocera de asuntos sobre Violencia de Género – manifestó, en una conferencia, que se han recaudado todos los elementos para encaminar la investigación con una perspectiva de género. De acuerdo con la ley federal, para que esto suceda sólo basta con que la víctima tuviera una relación sentimental con el culpable. La vocera concretó que la Fiscalía – desde el pasado 21 de noviembre – ha registrado 82 sentencias condenatorias cuando se hizo efectiva la alerta capitalina por Violencia contra las Mujeres. No obstante, eso no ofusca las malas noticias: en lo que va de 2020, se han contabilizado una docena de feminicidios y – según la directora general de una Vida libre de Violencia, Fabiola Alanís – “apenas se judicializan el 3% de estos casos y sale con sentencia un 1%”. Conforme a las notas periodísticas e información mediática que se ha difundido, la directora indaga que “esto no se puede tratar como una nota roja”, por tanto ha demandado un “revisión profunda de la impartición de justicia” junto la indispensable atención sobre  “la formación que recibe la policía, filtrar estas imágenes recriminaliza y eso duele”.  Claudia Sheinbaum – jefa de Gobierno de la Ciudad de México – ofreció su pésame a la familia de la víctima. “Cuando el odio llega a los límites como el de Ingrid Escamilla es Indignante. La Secretaría de Seguridad Ciudadana detuvo al presunto responsable y la Fiscal ha declarado que exigirá la máxima condena”.  “Es que se ha dado en un contexto propicio, con las declaraciones del fiscal Gertz luego rectificadas de que quería acabar con el tipo penal de feminicidio y también por la reacción del presidente. La violencia es real, existe, no es una difamación, como han dado a entender, el presidente ha estado muy desafortunado. […] El gobierno está a la defensiva, cuando podría asegurar que el 95% de las feministas han votado por él. Solo estamos defendiendo el derecho a la vida. No somos enemigas, buscamos al gobierno pero no nos percibe. Si hay un aumento de 137% de los feminicidios yo esperaba una batería de medidas públicas para combatirlo, no una conclusión de que nuestras críticas son difamaciones y calumnias. […] Seguimos esperando un programa de prevención de la violencia. Más que indignada, estoy triste”, mencionó Patricia Olamendi, trabajadora por los derechos de las mujeres en la ONU y contra la violencia machista en la Organización de Estados Americanos.