Mientras que el número de desempleos sigue creciendo de forma alarmante, incluso presenta las peores cifras desde la Segunda Guerra Mundial, la administración del mandatario Donald Trump optó por cortar los apoyos a los afectados. Por su parte, el Partido Demócrata planteó la posibilidad de extender el beneficio de 600 dólares semanales aprobados con el objetivo de contrarrestar la ola de desempleo que desembocó la crisis de coronavirus. 

“La entrega de los 600 dólares, que son adicionales a la asistencia ordinaria por desempleo, fue adecuado, pero ya no es necesario porque la economía comienza a recuperase. Las circunstancias han cambiado”, comentó Eugene Scalia, secretario de Trabajo. 

Los pagos están vigentes hasta el próximo 31 de julio y los demócratas empujan con fuerza in plan para que las prestaciones sean válidas hasta enero de 2021. De igual forma, la Cámara de Representantes, que en su mayoría está constituida por demócratas, aprobó la propuesta realizada el mes pasado. Sin embargo, no creen que avance en el Senado, ya que la mayoría es republicana. 

Los recursos, junto al paquete de asistencia del gobierno decretado a finales de marzo, han respaldado a millones de trabajadores para que puedan quedarse en casa. En el mismo mes, el nivel de desempleo nacional llegó a 13.3%. 

“Esperamos que la economía esté muy adentrada en el proceso de reapertura, con órdenes de confinamiento levantadas y millones de estadounidenses libres para regresar al trabajo”, concretó Scalia ante la Comisión de Finanzas del Senado. 

No obstante, los legisladores demócratas han desestimado dicha postura. La bancada proyecta que la tasa de empleo posiblemente se hunda aún más durante este verano. En regiones como El Cinturón Negro, que comprende desde Luisiana hasta Virginia, la pobreza es una situación inminente ya que se posicionan como la economía algodonera más grande de Estados Unidos. En dicho territorio, el desempleo superó el 20%.