Ayer, el jefe del Supremo Tribunal Federal de Brasil rechazó la decisión de un juez que abrió una posibilidad de permitir la liberación del ex presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, quien se encuentra preso desde el mes de abril en el gigante sudamericano por presuntos casos de corrupción, cuya condena es permanecer 12 años encarcelado. En este sentido, el presidente del tribunal, José Antonio Dias Toffoli, adelantó que el caso será revisado el 10 de abril, en un debate que profundizará una discusión constitucional más profunda que podría tener implicaciones de gran alcance para las investigaciones sobre corrupción y el sistema de justicia penal de Brasil. Lula es un ícono de la izquierda brasileña y uno de los políticos más populares del país, pero también es criticado por la derecha, que lo culpa por años de corrupción, políticas económicas fallidas y un repunte en la delincuencia. Las declaraciones de Toffoli surgen a raíz que el juez Marco Aurelio Mello emitió una decisión que suspendía la aplicación de una ley del 2016 que permite que los condenados por corrupción estén encarcelados después que su sentencia sea confirmada tras una primera apelación, como es el caso del ex mandatario barasileño.