“Calmantes montes, alicantes pintos, aracuanes volantes, porque lo de elefantes ya está muy choteado.”

En una pequeña residencia ubicada en la Ciudad de México, a la vuelta de la revolución y la cúspide muralista en el corazón del país – el 19 de septiembre de 1915 – nació Germán Genaro Cipriano Gómez Valdés y Castillo, aunque quizás lo conozcan mejor por su otro nombre: “Tin Tan”. El comediante, cantante y comediante del cine de oro nacional – apareciendo en clásicos como Calabacitas tiernas, El rey del barrio, El revoltoso y demás – fue una de las revelaciones de la posguerra. 

Doblando películas animadas de Walt Disney, como Los Aristogatos, al ton y son de el gato arrabalero “O’Malley”; buscando lo que es necesidad no más, como “Baloo” en El Libro de la Selva; quizás, narrando los terroríficos hechos en La leyenda de Sleepy Hollow y el Señor Sapo. El actor mexicano saltó al estrellato sin mucho esfuerzo, pero con un desbordante talento. 

También desarrolló icónicos personajes como “El Pachuco”, haciendo referencia a la dañada imagen de los sujetos que sufrían de una mescolanza cultural entre Estados Unidos y México; la relación de Valdés con esa subcultura mexicana inició cuando a los dos años se mudó a Chihuahua y creció en la región fronteriza. El cenit del personaje llegó con el filme El hijo desobediente, aunque “El Pachuco” fue duramente reprobado por José Vasconcelos Calderón, sin embargo, defendido por José Revueltas y Salvador Novo. 

Pero ahí no se quedó el encanto de Tin Tan, pues también tuvo una exitosa carrera musical  con temas como “Bonita” – de Luis Arcaraz – interpretada en la película Músico, poeta y loco. Asimismo, nos regocijó con “Contigo” en El rey del barrio, producción que protagonizó con Silvia Pinal. 

En sus últimos años, el genio mexicano sufrió de hepatitis, generando una grave cirrosis hepática y un cáncer de páncreas insaciable, el cual terminó quitándole la vida el 29 de junio de 1973. Su testamento, dejando todo a su esposa Rosalía y sus dos hijos, fue confiscado por Televisa, así como la gran fortuna que generó Tin Tan.