Pocos artistas combinan muy bien elementos como la poesía, la sencillez en el manejo con las palabras, pero dotadas de una profundidad intelectual, un grado sublime de emotividad con guiños a la nostalgia y una interpretación que nos conecta con la vida. Me refiero a Joan Manuel Serrat, uno de los cantautores más importantes de iberoamérica, quien cerró su gira en México con una noche cristalina en el Auditorio Nacional, debido a las lágrimas vertidas por los 10 mil asistentes que se sumergieron en el  “Mediterráneo da Capo”, el show que lo trajo a tierra azteca. El catalán hizo un recorrido por el mítico álbum “Mediterráneo”, editado en 1971. Los 10 temas que dio a conocer hace 48 años fueron revisitados con frescura, ambientados y armonizados bajo el cobijo de su eterno cómplice, Ricardo Miralles (piano, dirección, arreglos), arreglista de aquel ‘Dedicado a Antonio Machado (1969)’; también estuvieron en el escenario Josep Mas ‘Kitflus’ (teclados y programaciones), quien es otro fiel compañero musical que ha sido arreglista de Serrat en diversos discos como: ‘Utopía (1992)’, ‘Sombras de la China (1998)’ y ‘Antología desordenada (2014)’, por mencionar algunos; David Palau (guitarras), Uixi Amargos (viola); Vicente Climent (batería) y Tomás Merlo (bajo eléctrico, contrabajo). Así fue su conformación instrumental. A través de la caricia musical, de nostalgia, la elegancia y de la audacia lírica y sonora que simboliza “Mediterráneo”, Serrat utilizó como hilo conductor el mar. De ahí que se desprendieran versiones como “La mer”, del compositor francés Charles Trenet y una interpretación en castellano de “La Lluna”, que escribió “El Nano” en catalán en el álbum ‘Material sensible (1989)’ , basado en los versos de “La luna”, poema de Jaime Sabines… ¿Y por qué la luna remite al mar? Por ser su eterna compañera, inseparable y consejera. Ambas piezas sucumbieron al coloso de Reforma. Nunca logró desprenderse de sus raíces. El mar siempre estuvo presente, al igual que la poesía. Para cerrar este bloque con ‘Plany al mar’. Otro poeta encumbrado en la voz del autor de ‘Princesa’ es Miguel Hernández, alicantino que fue encarcelado al terminar la Guerra Civil y fallecido en 1942 en prisión de tuberculosis. De Hernández interpretó ‘Menos tu vientre’, pieza musical que Serrat dedicó a todas las mujeres que han sufrido maltratos de todo tipo y aquellas que han sido asesinadas como consecuencia “de una sociedad cómplice”, sin faltar la inmortal ‘Para la libertad’, como un recordatorio de lo que venimos a este mundo, a vivir libres, aunque los recuerdos se asomen en forma de gotas con sabor a sal. La grandeza de Serrat no se mide con los 54 años que tiene de trayectoria, sino con su capacidad que tiene para emocionar. Sigue siendo el eterno soñador de pelo largo, la misma mirada jovial cuando en 1969 se presentó en México por primera vez, al igual que su semántica, tan viva como aquella noche vibrante y palpitante. En seis ocasiones, el público le rindió reconocimiento al bañarlo con mares de aplausos y totalmente erguido ante el júbilo de la obra de uno de los compositores más importantes en castellano y del mundo.