Por: Rodrigo González Ruiz El compositor catalán, Joan Manuel Serrat, el eterno “soñador de pelo largo”, nació un día como hoy pero de 1943 en Barcelona, es uno de los autores fundamentales del siglo XX y XXI, y uno de los compositores que ha sido símbolo de libertad e influencia para músicos de varias partes del mundo. Es una figura imprescindible para comprender los altos vuelos poéticos en las canciones. Hablar de Serrat es remitirse a una forma elegante, profunda y precisa de contarnos el devenir histórico, político y social e incluso, nos invita a viajar por nuestras emociones más sensibles. Exalta la cotidianidad y la belleza de las palabras y más allá de ellas. La pluma y el sonido del llamado “El Nano” la hace valer con luz propia. No hay cabos sueltos, cualquier elemento lo justifica en su canción. Con más de 50 años de trayectoria, y con más de 460 canciones grabadas en catalán, español y portugués, y versiones en italiano, el catalán nos sumerge en su poesía que nos conduce a momentos especiales de nuestras vidas, a los cuales regresamos constantemente cuando escuchamos sus temas. ¿Quién no ha llorado con sus temas musicales?… ¿Quién no asoma lágrimas con historias como “Lucía”, “Si la muerte pisa mi huerto”, “Mi niñez”, o “Mediterráneo”?, escritas cuando aún no llegaba a los treinta años y ya contaba con la sensibilidad de interiorizar en la melancolía y añoranza por las primeras etapas de la vida.