Frente a la epidemia de COVID-19 que ha orillado a la economías estadounidense al borde del precipicio, el Senado aprobó un plan de rescate nunca antes visto, este mismo miércoles, con un fondo de dos billones de dólares para respaldar a empresas y ciudadanos. Este programa implementado con el fin de evita una gran depresión, fue acordado por republicanos y demócratas. 

La llamada la Ley Coronavirus Aid, Relief, and Economic Security, cuyas siglas forman la palabra CARES (Importa en inglés), está conformada por 800 páginas la cual requería el apoyo de mínimo 60 de los 100 miembros del Senado, consiguiendo 96 a favor, ninguno en contra y 4 abstenciones – un senador que contrajo el COVID-19 y tres en cuarentena – aprobándose con unanimidad. Estas medidas han surgido en tiempos desesperados, pues Estados Unidos registra más de 68,000 contagios y más de 1,000 muertos. Mitch McConnell, jefe de la mayoría republicana en el Senado, indicó que “la amenaza es más seria para la salud de los estadounidenses en un siglo y probablemente el mayor riesgo para el empleo y la prosperidad de Estados Unidos desde la Gran Depresión. […] Esto no es siquiera un paquete de estímulos, es un plan de emergencia”. 

Respecto al nuevo plan de rescate se han encontrado algunas discrepancias. Por su parte, el presidente Donald Trump, quien debe rubricar la ley luego que esta pasara por la Cámara Alta y la Cámara de Representantes, mencionó que lo firmara en el primer momento que pise la oficina oval. Por otro lado, Lindsey Graham, senador republicano, confesó que “esta es la peor idea vista en mucho tiempo”. El pacto asegura una prolongación del seguro para desempleo hasta 13 semanas y  600 dólares extra sobre lo que liquiden los estados. 

En primera instancia, la primera cifra que se había puesto en la mesa era un billón de dólares, pero ahora se ha duplicado tras el brote alarmante de infección y los baches económicos que ha dejado. Larry Kudlow, consejero económico de la Casa Blanca, señaló que la estrategia podría alcanzar los seis billones, si se le llegasen a sumar los cuatro billones como un préstamo de la Reserva Federal, representando un 30% del PIB estadounidense. 

El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, concretó que han “peleado por los recursos para ayudar a la gente contra el coronavirus y anteponer a los trabajadores. Este acuerdo refleja ahora estas prioridades”. 

El nuevo plan concentra inyecciones directas a los bolsillos de cada ciudadano, enviando masivamente cheques con sueldos de hasta 75,000 dólares al año. Por el momento se había contemplado 1,200 dólares por adulto y 500 por menor de edad, sin embargo, de acuerdo con Kudlow, esto podría alcanzar inyecciones en 500,000 millones de dólares. Asimismo, los legisladores han acordado una línea de préstamos de 367,000 para pequeñas y medianas empresas, junto a un fondo de 500,000 millones destinado a las industrias, ciudades y estados. 

De esta forma, los empleados recibirán lo que el estado en donde residan pagué por desempleo más el bono de 600 dólares, cubriendo ahora cuatro meses, en lugar de tres como se había definido, de salarios. De igual manera, se realizarán inyecciones de 130,000 millones para los hospitales. 

El gabinete de análisis Morgan Staney pronostica que el PIB se derrumbará hasta un 30% para principios de año, Goldman Sachs prevé que caerá 34%, presentando niveles que no se planteaban desde la Gran Depresión. No obstante, es complicado asentar una comparación entre este plan de rescate y el que se estableció en la crisis de 2008, llamado New Deal, pues este último costó 41,700 millones de dólares, que en su momento fueron 653,000 millones. Mientras que el plan New Deal, efectuado hace más de una década, intervino en medidas estructurales, CARES es sólo una inyección de emergencia.