Ayer, el Senado estadounidense responsabilizó al príncipe heredero saudita Mohammed Bin Salman por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi. La votación ocurrió dos meses después del asesinato del periodista saudita y después que el presidente Donald Trump insistiera que Bin no fue el responsable del crimen. Funcionarios especializados en espionaje concluyeron que el príncipe heredero debía al menos estar enterado del plan. Sin embargo, Trump, en reiteradas ocasiones, lo ha elogiado. La resolución, aprobada por consenso unánime, dice que el Senado cree que el príncipe heredero es “responsable del asesinato” del comunicador y pide al gobierno de Arabia Saudita que se “asegure que se rindan cuentas apropiadamente”. En otro tema, la Cámara Alta también aprobó la recomendación que su país deje de respaldar la guerra en Yemen, una afrenta directa al poder de guerra del gobierno de Trump. La resolución que condena a Arabia Saudita por el asesinato de Khashoggi fue presentada por el presidente de la Comisión de Relaciones Extranjeras del Senado, el republicano Bob Corker, y por el líder de la bancada republicana en la Cámara alta, Mitch McConnell. Khashoggi fue asesinado el pasado 2 de octubre en el consulado saudita en Estambul, Turquía, al que acudió para recoger unos documentos que le permitieran casarse con su prometida turca. En tanto, la fiscalía saudita acusó a 11 personas por los hechos y exigió la pena de muerte contra cinco de ellas, todas pertenecientes al grupo que voló a Estambul para matar al periodista. Por su parte, las autoridades turcas afirman tener pruebas de que Khashoggi fue asfixiado y su cuerpo después descuartizado para hacerlo desaparecer.