Rayados campeón; vence al América en el Azteca y consigue su quinta corona

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Rayados de Monterrey se convirtió en el nuevo monarca del fútbol mexicano tras imponerse en tanda de penales, a domicilio, a unas águilas del América que buscaban erguirse como el máximo e indiscutido campeón en la historia de México.

Hasta la noche de este domingo, no todo el mundo conocía de la promesa que Antonio Mohamed le hizo a su hijo poco antes de morir y que cargó como letargo milenario en las lágrimas derramadas en la cancha del Estadio Azteca: hacer campeón a Rayados.

El campeón de la CONCACAF, octavo lugar de la tabla general, combatiente del tu por tu contra Liverpool, tercer lugar del Mundial de Clubes de la FIFA, Rayados de Monterrey, alzó su quinto trofeo como campeón de liga, viniendo de atrás y con todos los pronósticos en contra.

En un emocionante partido de fútbol, en el coloso de Santa Úrsula, los regiomontanos tuvieron que venir de atrás para conquistar el título del Apertura 2019 de la Liga MX.

Durante el primer tiempo, el funcionamiento del equipo rayado dejó mucho que desear. Federico Viñas, el joven uruguayo revelación del América, consiguió capitalizar la pobre marcación regiomontana sobre los atacantes azulcremas, y con un potente disparo de zurda que pegó en el poste, puso al frente a su equipo y amortiguó los 80 minutos restantes del encuentro.

El segundo tanto del América no tardó en llegar, pero así como rápido llegan las cosas, rápido se van. El segundo gol del partido lo había marcado Roger Martínez, pero fue anulado por el Video Assitance Referee (VAR), que nuevamente gozó de protagonismo bien marcado, así como en la final de ida, por una mano que previamente no se había señalado. El segundo del América no subía aún al marcador.

Tras la lesión de Renato Ibarra, ´El Turco´ Mohamed pudo reacomodar la línea de fondo con base en tres para ganar terreno en medio juego, mismo que se había visto sacrificado desde el planteamiento inicial del encuentro por la ausencia de César Montes.

Ya con línea de tres y los volantes bien ubicados sobre la banda, Monterrey recuperó un poco de la pegada que le había caracterizado durante el encuentro de ida. Pizarro sufría con el poco entendimiento que hilvanaba con Miguel Layún, lo que ocasionó varias pelotas perdidas en sector de medio campo. La carga muscular comenzaba a pasarle factura a los jugadores regiomontanos.

Al minuto 41 del primer tiempo, Richard Sánchez se encontró con un balón abandonado tras una serie de rebotes afuera del área, que con apenas un ligero roce de su tobillo derecho, consiguió domar el arco del portero argentino, Marcelo Barovero, y vestirse de maestro de orquesta para poner a cantar a todo el Estadio Azteca.

La segunda mitad representaría el regreso de Rayados con un marcador adverso y el estadio entero en su contra. El ingreso de valuarte holandés, Vincent Janssen, no se hizo esperar. Apenas iniciada la segunda mitad, Rodolfo Pizarro cedió su lugar para que el delantero se uniera a Rogelio Funes Mori en la lideranza del ataque. Y al minuto 48´ el mellizo de oro la tuvo de frente al arco de Ochoa, pero la mandó muy por encima.

El ataque de Monterrey fue incesante y poco certero. Tanto Janssen como Funes Mori y Pabón, intentaron por todas partes. Algunas veces tapó Ochoa y otras tantas, la zaga americanista desarmó el ataque de ´La Pandilla´. Sin embargo, al 75´, Dorlan Pabón atestiguó la falta de concentración de Pablo Aguilera para cortar un balón al área e ingresó solo sobre el perfil derecho, alzó la mirada y sirvió con un punterazo cargado de fortuna a la pierna izquierda del delantero argentino, quien apenas empujó la pelota por un costado para conseguir el tanto regiomontano y así obligar al alargue.

Los tiempos extra fueron de trámite, la fatiga muscular en ambos equipos era evidente y ninguno arriesgó demasiado durante la prórroga. Habría penales. Nicolás Castillo, el ícono que posa con la playera de los Pumas en algunas pieles de aficionados universitarios, vestía la camiseta del América tras su breve paso por el Benfica de Portugal. Fue él el encargado de patear el primer penal para las águilas, mismo que Marcelo Barovero leyó a la perfección y apenas recostó sobre su lado derecho para tapar el zapatazo de Castillo.

Monterrey se puso arriba por salvoconducto de Vincent Janssen y Victor Aguilera empataría los cartones por parte del América. Rayados tuvo la posibilidad de generar ventaja de la mano de Stefan Media, pero un gran lance de distancia de Guillermo Ochoa le cerraría esa puerta. Siguió Guido Rodríguez, probablemente uno de los jugadores más importantes de Miguel Herrera durante la campaña, pero no en esta tanda de penales. Pizarro voló su cobro por encima del travesaño y dejó el camino pavimentado para que Nicolás Sánchez volviera a adelantar a los Rayados. Giovani hizo lo propio para América y dejo todo en los botines de Leonel Vangioni, quien se paró muy sereno frente al balón, se mantuvo solemne ante el intimidante arco de Ochoa, y con el peso de toda una afición encima disparó a puerta. El quinto título de Rayados, con el que Mohamed selló su palabra y Pizarro se reivindicó con los títulos, cayó por el lado derecho de la cabecera norte, del Estadio Azteca.