La campaña electoral 2020 entre demócratas y republicanos dio inicio el lunes pasado, aunque no de la manera que se esperaba. Los Caucus demócratas de Iowa, que regularmente marcan la primera pauta de las elecciones primarias, fueron retrasadas por dificultades técnicas en la aplicación – que se está utilizando por primera vez – para obtener los resultados y por conductas irregulares en la información recopilada, por lo que fuentes del partido anunciaron que a lo largo del día de hoy estarían listos los resultados.  Ni Bernie Sanders, ni Joe Biden. El primer botellazo demócrata a la Casa Blanca se ofuscó tras la sorpresa del retraso en Iowa, que se considera como una región histórica en las elecciones estadounidenses. Tras un debate en voz alta – entre los campos agrícolas distintivos del Estado – la ciudadanía levanta la mano para emitir su voto dentro de una asamblea vecinal. Un estado con menos de 4 millones de habitantes sostiene uno de los elementos más importantes en las carreras electorales del país.  Sin haber resultados a los que apelar, los precandidatos – Joe Biden, Bernie Sanders, Elizabeth Warren y Pete Buttigieg – se presentaron en sus respectivos escenarios para alzar la voz y ofrecer discurso, en un tono más de mitin que de reacción a las inexistentes conclusiones, a sus seguidores.  Warren y Buttigieg se presentaron con aires de ganadores, la senadora de Massachusetts indicó que está “un paso más cerca” de resultar vencedora y el segundo concretó que “una esperanza improbable se ha convertido en una realidad innegable”. Por su parte, los admiradores de Sanders – entre caras largas y sonrisas – dejaban las instalaciones del Holiday Inn, donde algunos seguidores vitoreaban y cantaban victoria a la medianoche, aún sin tener ningún tipo de certeza.  El jefe de campaña de Donald Trump, Brad Pascale, hizo una burla hacia sus opositores mencionando que “los demócratas se están metiendo en un desastre de cauces por su propia creación” con una aplicación de recuento “más inepta de la historia”.  Las fallas que presentó la aplicación – de acuerdo con el Partido Demócrata de Iowa – se deben a la incongruencia que se encontró en la información recaudada de los Caucus, no obstante aseguraron que no existencia ninguna situación de hackeo o penetración informática. Mandy McClure, portavoz del Partido, indicó que han “experimentado un retraso en los resultados debido a los controles de calidad y al hecho de que el partido está informado de tres grupos de datos por primera vez”.  En los Caucus de Iowa, el ganador sobresale gracias a un sistema de proporción entre el número de delegados obtenidos – después de la votación – y el número de votos conseguidos previamente. En términos generales, el funcionamiento es el siguiente: cada candidato posee un grupo de votantes, si el postulado no consigue los suficientes votos se elimina, ergo, los votantes se mudan a otro candidato.  El actual presidente Donald Trump, junto a su campaña, celebraban una temerosa victoria en el arranque de las elecciones primarias, debido a los infames resultados por parte de sus “enemigos” republicanos que buscan arrebatarle la candidatura: Joe Walsh – locutor de radio conservador – y William Weld,  ex gobernador libertario de Massachusetts.  En una desastrosa noche en los campos agrícolas de Iowa, lo único seguro es el liderato y presidencia actual de Trump.