Petróleos Mexicanos (Pemex) mantiene firme su objetivo de producción que estableció en su plan comercial de cinco años de 1.87 millones de barriles por día, un alza de 11 por ciento frente a 2019, así como su nivel de inversión en exploración y producción de 270 mil millones de pesos (11 mil 100 millones de dólares).

Así mismo, Pemex apunta a casi duplicar la perforación a 423 pozos este año y acelerar el desarrollo de 15 descubrimientos recientes.

Esto frente a una crisis que ha obligado a la mayoría de los países productores de petróleo (excepto Rusia y Arabia Saudita) a reducir el gasto y la producción, debido al desplome en el precio del insumo. Pemex sigue actuando cómo si no existiera tal colapso.

A nivel mundial, se espera que la industria del petróleo y gas recorte en 100 mil millones de dólares sus gastos de exploración y producción, lo que representaría un descenso de 17 por ciento en 2020, según la consultora Rystad Energy.

Si bien Pemex anunció medidas de control de costos antes de que el mercado del petróleo se derrumbara, los analistas consideran que no son suficientes. Pemex tendrá este año un flujo de caja negativo de 20 mil millones de dólares, eso si el petróleo se cotiza en 30 dólares por barril, apuntó Anne Milne, estratega de Bank of America.

Los inversionistas temen que Moody’s pueda rebajar los bonos de Pemex al grado especulativo después de que Fitch Ratings los bajará a inicios de este mes hacia ese nivel, y que S&P hizo lo propio en marzo.

La mayor parte de los fondos del Gobierno asignados a Pemex han sido para la construcción de la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, cuyo costo será de 8 mil millones de dólares, incluso pese a que la demanda mundial de combustible disminuye y otros proyectos en todo el mundo se detienen.

El presidente López Obrador quiere darle a Pemex un mayor control sobre el territorio petrolero de México y ha suspendido las subastas competitivas. Su objetivo es revitalizar la producción nacional que ha caído durante 15 años consecutivos y disminuir la dependencia de México de los combustibles importados, así como reducir la deuda de Pemex de más de 100 mil millones de dólares, la más alta de todas las grandes petroleras.

En días recientes, el mandatario ha dejado en claro que no cambiará su estrategia, ha indicado que los expertos están acostumbrados a planes de contingencia neoliberales que solo endeudan más al país, y esto ha quedado remarcado en cómo su administración hace frente a la pandemia de Covid19 al minimizar los riesgos y al tardar en implementar medidas de contención por temor a las consecuencias para la economía.

El mandatario no ha mostrado señales de renunciar a una estrategia de cambio para la compañía petrolera nacional con problemas de liquidez.