ORGANIZACIONES DE LA ACADEMIA Y DE LA COMUNIDAD MÉDICA SE PRONUNCIAN A FAVOR DEL ETIQUETADO FRONTAL NUTRIMENTAL EN ALIMENTOS PROCESADOS Y BEBIDAS NO ALCOHÓLICAS

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* Hacen un llamado a la sociedad civil organizada, a la academia y a los institutos relacionados con la salud a que se sumen a la consulta de la NOM-051 referente al etiquetado.

* Pugnan por políticas públicas en salud, educación y estilos de vida saludables que abonen al nuevo esquema de etiquetado frontal nutrimental.

* El nuevo modelo de etiquetado frontal será una herramienta de prevención y promoción de la salud pública que entra en una estrategia de la Secretaría de Salud amplia, integral y basada en evidencia sólida para frenar ECNT.

Ciudad de México a 17 de octubre de 2017.- La Sociedad Mexicana de Nutriología (AMENAC), la Universidad La Salle, miembros de la comunidad médica y representantes de organizaciones de la sociedad civil respaldaron este jueves la iniciativa de Reforma a la Ley General de Salud para modificar el etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas aprobada el pasado 1 de octubre por el pleno del Congreso de la Unión, al tiempo que convocaron a la sociedad civil organizada, a la academia y a los institutos relacionados con la salud a que se sumen a la consulta de la NOM-051 referente a este tema.

Durante el panel de discusión “Etiquetado Frontal de Alimentos: retos y perspectivas”, los panelistas dieron su punto de vista sobre el nuevo esquema de etiquetado que busca alertar a la población sobre el contenido calórico, grasas, grasas saturadas, sodio y azúcares de los alimentos en cuestión para contribuir a frenar Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) como sobrepeso, obesidad y diabetes.

“El etiquetado (frontal) de alimentos es urgente, es necesario y suma; es bueno y es positivo para la Salud Pública, porque no hay sistemas de salud que aguanten el peso y el costo de las Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) cuyo origen se encuentra en los malos hábitos de alimentación. Ciertamente falta mucho por hacer en materia de nutrición y educación para la salud, pero esto es un gran paso”, dijo Ma Guadalupe Olvera Soto, doctora en Ciencias de la Salud, especialista en Salud Nefrológica y consultora para Project Hope, organización enfocada a la ayuda humanitaria y la salud en el mundo.

En este sentido, la licenciada en Nutrición Alicia Ramírez Huerta, presidenta de la AMENAC, advirtió que el etiquetado en general debe ofrecer información al consumidor para conocer características nutricionales del producto y ser una herramienta clara para aquellos pacientes que cursan con patologías que requieren la restricción de ciertos nutrimentos como hipertensión arterial, diabetes mellitus, dislipidemias, arteriosclerosis, entre otras.

Durante su intervención, Ramírez Huerta señaló que la propuesta puede tener un mayor impacto si se acompaña de políticas públicas en salud acordes a los diferentes grupos poblacionales, se intensifican las campañas de prevención, se incentiva la educación alimentaria desde la infancia y se promueve la actividad física y los estilos de vida más saludables.

Por su parte, la licenciada en Nutrición Yaiza Bejos, responsable del área de Nutrición de la Universidad La Salle, dijo explicó que el etiquetado de alimentos debe ser claro y fácil de entender, pues es una herramienta fundamental en la comunicación de la información nutrimental, con potencial para influir en la elección de alimentos y bebidas, así como en los hábitos de las personas.

En este sentido, el doctor Jonathan Aguirre Valadez, miembro de la Junta Mexicana de Gastroenterología y de la Junta Mexicana de Hepatología, dijo que existen voces que defienden el etiquetado actual y argumentan que se necesita tiempo para evaluar sus resultados, “pero ese modelo también conocido como Guías Diarias de Alimentación (GDA) utiliza valores de referencia incorrectos y es incomprensible para la población. Los consumidores desconocen los conceptos que se incluyen en el etiquetado porque las empresas que elaboran los productos utilizan nombres y variantes de ingredientes como es el caso del azúcar, existen más de 100 nombres signados para los diferentes tipos: sacarosa, fructuosa, jarabe de maíz de alta fructuosa, entre otros, los cuales afecta principalmente al hígado”.

El experto en salud hepática agregó que el Hígado Graso No alcohólico (HGNA) tiene prevalencia mundial cercana al a 30%, abarca la esteatosis simple, puede evolucionar a fibrosis, cirrosis y carcinoma hepatocelular. Además dijo que el HGNA está relacionado a la obesidad; estudios poblacionales han estimado una prevalencia de alrededor de 17.05% en población asintomática.

Hacia un nuevo modelo de etiquetado frontal nutrimental

De acuerdo con la Secretaría de Salud, el nuevo modelo de Etiquetado Frontal de Alimentos y Bebidas No Alcohólicas es parte de la nueva estrategia en el combate al sobrepeso, obesidad y diabetes, y será una herramienta de prevención y promoción de la salud pública que entra en una estrategia amplia, integral y basada en evidencia sólida.

Es importante recordar que en 2010, un grupo de investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), realizaron un análisis cualitativo en grupos focales sobre los diferentes sistemas de etiquetado frontal: los logotipos, que resumen de manera global el contenido del producto; los sistemas de ranking, el sistema GDA y el semáforo.

Los resultados de esta investigación denominada: “Revisión del etiquetado frontal: análisis de las Guías Diarias de Alimentación (GDA) y su comprensión por estudiantes de nutrición en México”, muestran que el tipo de etiquetado con mayor aceptación y mejor comprensión por los diferentes estratos socioeconómicos fueron los logotipos y el sistema de semáforo. Tanto los sistemas de ranking, como el etiquetado frontal GDA fueron considerados propuestas difíciles de comprender por la población de estudio.

La propuesta de diseño de Etiquetado Frontal de Alimentos y Bebidas No Alcohólicas está basada en un modelo híbrido: hexágonos y el sistema de semáforo, basado en la nueva ley de etiquetados de alimentos en la venta de productos en Chile, publicado en 2017 por la Universidad de Valparaíso (UV), Chile.

De acuerdo con un estudio realizado por el Centro de Investigación In Situ de Chile, se demuestra que, de manera gradual, un 41% de los consumidores modificó sus hábitos alimenticios; los cambios declarados más notables en estos dos años son:

1. Disminución en el consumo de productos: 48%

2. Sustitución por alimentos similares con menos azucares: 46%

3. Sustitución por alimentos similares con menos grasas trans: 26%

4. Eliminación de consumo de alimentos con altos contenidos de azúcar y sodio: 14%

5. Además un 63% de los encuestados identificó como relevante o muy relevante la cantidad de sellos en un producto al momento de comprarlo.

Cabe señalar que dentro del proyecto de modificación de la NOM-051, participan 13 Asociaciones Civiles que representan a la Iniciativa Privada, así como 12 Cámaras de Comercio que defienden los intereses de los productores. Asimismo, solamente se listan a 7 asociaciones que representan a médicos y a los consumidores, 2 universidades y 3 centros públicos de salud.

“El Proyecto de Modificación de la NOM-051 referente al etiquetado, misma que ya fue publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF), debe ser revisado para cumplir con las necesidades de salud pública”, explicó Brenda García, Health Coach por el Instituto de Nutrición Integral (IIN) de Nueva York.

La también especialista en Nutrición Deportiva por la Universidad de Guadalajara (UdeG) dijo que “dentro de las definiciones pertinentes, no existe diferenciación entre los tipos de azúcar que existen. Se manejan todos como ‘azúcar’ y sin diferencia entre glucosa, fructosa, sacarosa, galactosa, etc. En el numeral 4.2.2 Lista de ingredientes debería contemplar las diferentes formas de absorción de los diferentes tipos de azúcar. La propuesta de la NOM especifica que si un ingrediente constituye menos del 5% del alimento, no será necesario declararlo como ingrediente. Este puede constituirse como una falta de información para el consumidor”, finalizó.

Las decisiones que el consumidor debe tomar con base en la información que contiene el etiquetado de alimentos y bebidas, recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y avalados por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) contemplan:

1. Identificar la cantidad específica de cualquier nutrimento que presente el producto.
2. Evaluar lo que se considera una cantidad elevada o baja de algún nutrimento.
3. Decidir si es sano o no consumir un producto.
4. Comparar el contenido específico de un nutrimento o el contenido global de nutrimentos.
5. Calcular la cantidad consumida de un nutrimento en una porción.
6. Evaluar el producto en contexto con la ingesta diaria recomendada.