Lucy Maud Montgomery vivió la mayor parte de su vida en la isla del Principie Eduardo, en Canadá –conocida por estar relativamente alejada del país, lo que le confiere un encanto propio- donde la joven pasaba su horas caminando entre el clima bondadoso, escuchando a la naturaleza hablar. Se recibió como institutriz, en la capital Charlottetown para posteriormente emigrar a Halifax con el fin de obtener un título en Literatura; su inquietud la convirtió en maestra en algunas áreas rurales de Canadá, hasta el momento que decidió casarse y establecerse en Ontario.

Mucho antes de su vida conyugal, en 1908 Montgomery publicó un libro infantil titulado Ana de las Tejas Verdes–en su idioma original, Anne of Green Gables-inspirada en algunos pasajes íntimos, así como en el profundo respeto y cariño que tenía por la isla donde creció. La historia de Ana se convirtió en un inmediato éxito, lo que le garantizó a la escritora once libros más, aunque también problemas con los editores y las ganancias que éstos se robaron.

Las novelas permanecen como una referencia cultural canadiense, siendo leídas en las aulas y estudiadas por los académicos entusiastas de la obra. Por ende, las adaptaciones son bastas, teniendo como la más antigua un filme de 1919 –el cual contaba con la aprobación de la autora- una película de 1934, miniserie de 1972, película para televisión en 1985 –la cual se mantiene como la preferida por el público canadiense, debido a la fidelidad que mantiene con los libros- cinta animada en 2005 y recientemente una serie para Netflix del 2017, Anne with an ‘e’. Ésta última, irrumpió en la escena del streaming por tratarse de una versión moderna del clásico infantil, creando una división de opiniones: ¿puede la obra de Montgomery tener libertades creativas y aún mantener su esencia?

Anne with an ‘ e’  parte de la misma línea narrativa que las novelas. En Avonlea –perteneciente a la isla del Príncipe Eduardo-  una niña huérfana es adoptada erróneamente por los hermanos Marilla (Geraldine James) y Matthew (R. H Thomson) dueños de una pequeña granja y quienes a falta de ayuda, deciden adoptar un niño, pero un papeleo confuso les trae la presencia de Ana (Amybeth McNulty); a partir de ese momento, se desarrollan una serie de enredos en las que se introducen al resto de los personajes, establecen temáticas y la niña de trece años crece hasta obtener la edad suficiente para asistir a la universidad. Sin embargo, el descontento por parte de algunos espectadores, recae en la modernidad de algunos pasajes, diálogos y personajes, quienes aunque no fueron concebidos originalmente, aportan a la serie una bocanada fresca para aquellas personas  –me incluyo- quienes desconocían las aportaciones de la escritora en la literatura canadiense.

Los aciertos de la serie van desde la ambientación magnífica, con locaciones fieles a la obra –filmada en la isla Príncipe Eduardo, Ontario, entre otras ciudades de Canadá- el vestuario, así como recreación de la cotidianeidad de un pueblo a finales del siglo XIX; incluso, en la apertura de la serie se rinde homenaje a la autora, con frases seleccionadas de sus libros que se encuentran ocultas entre las pinturas hechas a mano, combinadas con animación digital, estableciendo el ambiente de la serie y los colores que rigen a la protagonista: dorado para sus aventuras en Avonlea y azules grisáceos recordando la soledad del orfanato.

La serie retoma temáticas de los libros. Ana es una niña de trece años que adora pasar el tiempo en la naturaleza, pide que la llamen Princesa Cordelia –visión idealizada de un personaje que ella quisiera ser- para así poder escapara de la prisión física y mental que el orfanato ejerce; su imaginación y constante curiosidad, se convierten en su arma de autodefensa. Mentalmente escapa a otra realidad, que pocos entienden y en sus aventuras comienza a comprender la importancia de la unión, sus padres adoptivos –tras incontables confusiones- se dan cuenta que ellos necesitan de Ana, tanto como en un inicio, ella los necesitaba: una apología a la familia no convencional.

Con el transcurso de los episodios, la audiencia conoce al resto de los personajes así como sus intenciones. Como ejes principales está Diana Barry (Dalila Bela) la amiga inseparable de Ana proveniente de la familia con mayor abolengo del pueblo y quien Ana llama su espíritu afín.Ellas se hacen acompañar del círculo femenino conformado por Ruby Gillis (Kyla Matthews), Josie (Miranda McKeon), Tillie (Glenna Walters) y Jane (Lia Pappas-Kemps); quienes maduran de la infancia a la adolescencia con equívocos identificables. En el cuadro final está Gilbert Blythe (Lucas Jade Zumann), el compañero escolar de Ana con aptitudes para la medicina y eterno enamorado de la niña pelirroja.

Aunque se mantienen particularidades como los personajes, locaciones y eventos trascendentales, cada episodio contiene un dejo de actualidad correcto para los tiempos que se viven. Aparece por ejemplo, Cole (Cory Gruter-Andrew) amigo cercano a Ana quien lucha por reprimir su sexualidad, encontrando un espacio seguro para hablar de ello, además de conocer a un sinnúmero de artistas liberales amigos de Josephine Barry (Deborah Grover) –tía de Diana- quienes le brindan confianza; en la vida de la protagonista, también acuden a ella temáticas como la libertad de expresión cuando su maestra decide fundar un periódico estudiantil, en el cual escribe un artículo con un contenido altamente calificable como feminista, a la par que organiza reuniones nocturnas con amigas para contarse historias, mientras bailan y gritan a la luz de la luna, sentirse orgullosas de ser mujeres.

Al deambular por Avonlea con la esperanza de encontrar nuevas aventuras, conoce a una tribu Mi’kmaw -uno de los pueblos indígena que habitaba en Canadá antes de la colonización- , la serie se hace acompañar de actores descendientes de la etnia, significando una oportunidad valiosa para las minorías en los medios de comunicación; a su vez, explorando el desplazamiento de las tribus, las vejaciones experimentadas y la imposición de una nueva religión y lenguaje con el fin de “adaptarlos” a la supuesta civilización. Ana, también conoce el racismo, cuando Sebastian (Dalmar Abuzeid) aparece como la primera persona de color en la comunidad y la comunidad debe cambiar la hostilidad por aceptación. Conforme crece, ella entiende las dificultades de querer ser profesionista y las convencionalidades que la atan a casarse, así como el exigir tener una pareja que sea su igual.

La genialidad de los once libros de Montgomery se encuentran en la adaptabilidad de la historia. El guión de Moira Walley-Beckett mantuvo el alma que la escritora estableció, pero añadió nuevas líneas narrativas, haciendo de Anne with an ‘ e’, una serie que habla de clasismo, feminismo, comunidad lgbt+, consentimiento, racismo, minorías, familias no convencionales, educación, amor propio e igualdad. Tres temporadas –la cuarta fue cancelada inexplicablemente-  disponibles en la plataforma de streaming, son imperdibles para conocer una serie cautivante de una niña y su imaginación que terminan transformando su pequeño mundo, en un intento por también, reformar el formato usual de las series.