La filmografía de Fernando Meirelles tiende a la narrativa de acción o suspenso, ejemplo de lo anterior se resume en su película más conocida, Ciudad de Dios (2002), en donde la pobreza de la favelas constriñen el involucramiento de los protagonistas en el crimen organizado, sin aparente escapatoria. Con este bagaje fílmico, Meirelles aceptó la consigna de dirigir Los dos papas(2019) cuya fecha de estreno en México fue el pasado 20 de Diciembre, ante la expectativa de aquellos feligreses que siguieron los acontecimientos secretos del Vaticano, sucedidos en el 2012. El popolo, es decir el pueblo, únicamente conoce las noticias cuando estas ya se han desarrollado, y la versión que se les presenta son una porción de la realidad, lo demás está en el limbo de la especulación y lo que realmente sucedió. El filme es ambicioso, desea abarcar momentos históricos -de secrecía máxima- como el proceso de elección del nuevo pontífice, hasta develar el por qué de la renuncia de Joseph Ratzinger (Antony Hopkins) y la sucesión de Jorge Bergoglio (Jonathan Pryce); en estas pretensiones, la cámara del cineasta se posiciona, en ocasiones, como oculta: las conversaciones imaginarias son grabadas tras un árbol o un muro de habitación, y así el espectador toma complicidad de un secreto impronunciable. Aunque, se hace acompañar de movimientos de cámara que recuerdan al cine documental, pero el ojo de Meirelles aún retiene vestigios de filmes de acción. La cronología no lineal, hace uso constante del flashback para explicar con mayor detalle la vida y decisiones que propiciaron la conversión de Bergoglio, en el Papa Francisco. Recurso -por demás evidente- sus votos sacerdotales y amor fallido, se muestran en blanco y negro, pero el meollo de sus experiencias, se presenta durante el golpe de estado de Videla, en apariencia, un dictador más en la historia de Latinoamérica, pero cuya presencia “pretende” poner en tela de juicio la participación y simpatía de Bergoglio hacia su figura, resultando en una búsqueda incesante por ayudar a los suyos. Sin embargo, desde el inicio Meirelles, no toma una postura alejada pero íntima y a favor del Papa Francisco, la película pretende expiarlo de sus pecados (seguro los tiene, como todos nosotros) y lo pone bajo un manto angelical, es él una apuesta clave para reformar la iglesia, sus ideas progresivas pueden cambiar el deterioro del Vaticano y Ratzinger lo sabe. Los papas son presentados en órbitas distintas, Bergoglio encarna al hombre reformado que toma el camino del bien desinteresado, mientras que Ratzinger se aferra a lo canónico, las costumbres que como menciona el personaje de su sucesor “hacen que la personas se alejen de la Iglesia”. Técnica del cineasta, para mandar un mensaje claro, en donde el progreso debe suceder al estancamiento y destapar las cloacas de la Iglesia católica; aunque válida, el filme presenta el problema, nunca la solución, por un breve instante se menciona el encubrimiento de la altamente pecaminosa red de abuso sexual del sacerdote mexicano Marcial Maciel, y después…nada. Completo misterio de aquella conversación imaginaria. A pesar de algunas deficiencias narrativas, como la proclividad por enaltecer la figura de Bergoglio, el acierto de Los dos papasse encuentra en un sentimentalismo inesperado, la complicidad entre ambos que desemboca en una amistad en la que las diferencias expuestas, son las causantes de su compañerismo; aunque, en la realidad es difícil –o casi imposible- determinar si efectivamente existe un lazo que los una, más allá de las formalidades convencionales, pero merece la pena un vistazo a las actuaciones de Hopkins y Pryce, quienes, por cierto, se encuentran nominados en los Premios de la Academia. La solidez actoral rescatan a la cinta de volverse completamente condescendiente: correcto equilibrio de melancolía, pesadez, arrepentimiento, humor y en ocasiones, ternura. Las ficticias reuniones y confesiones acompañadas de pizza italiana recién horneada, presentan una recapitulación de “lo que pudo haber sucedido”,  película que lleva a repensar ¿qué sucede tras las paredes de una de las mayores instituciones religiosas?, ¿progreso o retroceso con cada Papa que sucede?; esperemos que el Papa Francisco pueda darle “un manotazo” a la mala fama que mantiene la Iglesia. TRAILER https://www.youtube.com/watch?v=epf-XMQ5Q8M