Mientras que el coronavirus se expande de forma alarmante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha optado por declarar la emergencia internacional. Tedros Adhanom, director general de la organización, enfatizó que la decisión se ha tomado debido a la urgente necesidad de una “acción global” para evitar más pérdidas y contagios.  La Organización expresó que la emergencia estipulada no debido a una desconfianza en la capacidad de contención y erradicación del virus por parte del gobierno Chino, quienes han impuesto medidas extraordinarias para evitar la propagación del virus 2019-nCov, sino que es una medida de seguridad para respaldar a aquellos países que no han presentado contagios y carecen de “medios para su control”. Sin embargo, la OMS indica que no es necesario imponer más restricciones comerciales o de viajes.  Tras 30 días desde el paciente cero y la propagación del virus – el pasado 31 de diciembre en la región de Wuhan – llegó la alerta de emergencia sanitaria. Actualmente se confirman 7 mil 818 sujetos infectados y 170 muertos – según información proporcionada por la OMS – y 82 de esos contagios se presentan en países afuera del territorio chino, no obstante no se han descubierto muertos fuera de la misma.  La emergencia internacional debido al coronavirus de Wuhan es la sexta ocasión que la OMS toma estas medidas. La primera sucedió por la gripe A (2009), seguido de la polio en oriente, ébola en África occidental (2014), el zika en América (2016) y, nuevamente, el brote de ébola en a República Democrática del Congo. El virus ha sido comparado con el brote de SARS que surgió en 2002, pero en su momento la OMS no emitió el estado de emergencia internacional porque no existía dicho protocolo (se aprobó hasta 2005).  El virus ha brincado de una nación a otra rápidamente, países como Alemania, Japón, Vietnam, Taiwán y EU presentan casos de contagio.  De acuerdo con el Reglamento Sanitario Internacional, sólo se declara una situación de emergencia cuando el suceso “constituye un riego para la salud pública de otros Estados a causa de la propagación internacional de una enfermedad” por lo tanto podría “exigir una respuesta internacional coordinada”. Los elementos que se toman en consideración su “gravedad de salud pública, el carácter inusitado o imprevisto, las posibilidades de propagación internacional y el riesgo de restricciones en viajes o comercio”.  El estado de emergencia demanda a los miembros de las naciones adscritos – casi todos los miembros de la ONU – que se coordine en la realización e imposición de medidas preventivas y métodos de contingencia, lo que tiene una fuerte repercusión en el ámbito económico, político y social: como cierre de fronteras, y restricciones en el movimiento de la ciudadanía y mercancías. La semana pasada, la OMS indicó que no declararía un estado de emergencia por lo que la población mundial se sumergió en una incertidumbre internacional.  El ex director de Acción Sanitaria en Crisis de la OMS – y docente de la Escuela Andaluza de Salud Pública –, Daniel López, mencionó lo siguiente: “Al no decidir nada, el comité creó un vacío de autoridad internacional, que es el papel que debe tener la OMS. Esto ha propiciado que Gobiernos y empresas empezaran a tomar decisiones por su cuenta y sin coordinación. […] El cierre de fronteras, la restricción de vuelos por parte de aerolíneas y la evacuación de ciudadanos de otros países es el peor de los escenarios. Las consecuencias económicas de estas restricciones desordenadas son devastadoras. Por eso es tan necesario que la OMS asume el liderazgo. Los gobiernos tienden a resistirse a que se declare una alerta internacional cuando les afecta. Sienten que se ven señalizados, castigados, mal calificados. En realidad, deben entender que esto se hace porque el problema ha rebasado las fronteras y es necesario actuar internacionalmente”.  La cúpula de la OMS – dirigida Michael J. Ryan, responsable de emergencias del organismo, y el director general Adhanom – ha viajado al territorio chino para “la preparación del terreno” con el objetivo de declarar el estado de emergencia. Ryan – a través de una conferencia de prensa en su regreso a Ginebra – indagó que “194 países han adoptado de forma unilateral e individual medidas basadas en sus propias valoraciones de riesgo, como una receta con gran potencial de desastre político, económico y social. En cuanto a la declaración de emergencia, continuó comentando que “la gran ventaja de ese enfoque es que pueden alinearse las medidas adoptadas por todos os países a la vez, lo que permite implementar medidas basadas en la evidencia científica que frenan la expansión del virus mientras se minimiza el impacto en viajes y el comercio”.  La OMS considera tergiversas el sistema actuad de la declaración de emergencia internacional. Adhanom indicó que “el actual funcionamiento es de sí o no y lo tenemos que revisar” y se ha inclinado por tomar un “enfoque de semáforo que pueda ayudar porque el ámbar es el aviso de que algo tiene que hacerse, pero aún no es rojo”.