La mañana del domingo pasado, se descubrió – en la alcaldía Tláhuac – el cuerpo embolsado de una niña de 7 años. Momentos más tarde al hallazgo, se identificó a la menor y su nombre era Fátima. 

Reportada como desaparecida desde el 11 de febrero, Fátima había sido sustraída de su escuela primaria – en la que autoridades de la institución no conservaron la seguridad de la niña – por un desconocido, pues su madre tardó 20 minutos más de lo esperado en recogerla a la hora de salida. 

El comunicado que emitió la Fiscalía de la Ciudad de México señaló que a Fátima se le había visto por última vez junto a un hombre mayor de edad. Desapareció vistiendo un pants azul marino – su uniforme escolar – y la encontraron sin prenda alguna, dentro de una bolsa. El informe también señalaba que los dientes inferiores los tenía incompletos “ya que está mudando”, pero en el país feminicida no importa si aún los tienes de leche.

El secuestro ocurrió en la colonia Santiago Tulyehualco en la alcaldía de Xochimilco, en donde las calles se poblaron de vecinos enrabiados pidiendo justicia para Fátima. 

Claudia Sheinbaum – la jefa de gobierno de la Ciudad de México – concretó que es un crimen “indignante, aberrante y doloroso”, mientras prometía que no existirá ningún tipo de impunidad en este caso. De igual manera, aseguró – a través de su cuenta de Twitter – que la Fiscalía y la SSP de la capital se encuentran trabajando en la investigación para dar con los responsables.