Según The Washington Post, la CIA concluyó que el príncipe heredero de la corona de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, ordenó el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en Estambul. Sin duda, un hallazgo que contradice las afirmaciones del gobierno saudí de que no estaba involucrado.

Esta conclusión complica los esfuerzos del presidente Donald Trump por preservar los lazos de Estados Unidos con uno de los aliados estadounidenses más cercanos en la región.