Durante varios años el ex Presidente Luiz Inácio Lula da Silva, promovió iniciativas regionales en el sur del continente, mientras los intereses económicos enfrentados en materia de comercio exterior a industria han mantenido a Brasil y EE.UU alejados. La historia podría cambiar con la nueva Administración brasileña, ya que el presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, persigue un acercamiento con nuestro país vecino de norte. Un miembro del equipo de transición de Bolsonaro, que tiene acceso directo al futuro Ministro de Exteriores brasileño, el trumpista y antiglobalización Ernesto Araújo, define que la estrategia consiste en ser el gran aliado de la Casa Blanca en la región. Y es que Bolsonaro intenta imitar a Donald Trump en al menos dos frentes: desea disminuir la influencia económica de China en Brasil e intensificar la relación con Israel, al transferir la Embajada de Tel Aviv a Jerusalén. Embajadores de los Gobiernos de Chile y Paraguay, además de representantes de Uruguay, Colombia, Ecuador, Argentina y Perú, se han reunido con el equipo de transición, mientras que Bolivia y Venezuela no han demostrado interés. Otro dato para suponer que Brasil y EE.UU. serán aliados fue el hecho que después de la visita de John Bolton, asesor de seguridad del mandatario estadounidense, Donald Trump, se prevé la antesala de una posible reunión entre el magnate y el futuro presidente ultraconservador en Río de Janeiro, la cual está programada para el día 29. Finalmente, la semana pasada, en una llamada telefónica, Trump le dijo a Bolsonaro que pretende ser un gran compañero de Brasil.