Francisco Benjamín López Toledo, artista juchiteco y mejor conocido como Francisco Toledo y Ta Min por la Séptima Sección de Juchitán, falleció la noche pasada en la ciudad de Oaxaca, Oaxaca, a los 79 años, según informó su hija.

El pintor llevaba varios meses enfermo, por lo cual se retiró desde hace tiempo de la vida pública y artística.

Toledo es reconocido como uno de los máximos exponentes mexicanos del arte plástico y considerado como el más influyente e importante de Oaxaca y México.

Se retrataba a sí mismo como “el hombre mono” y fue uno de los mayores activistas oaxaqueños contemporáneos ayudando al Istmo de Tehuantepec a sobreponerse de los sismos.

Galardonado con distintos premios a nivel nacional e internacional, recientemente presentó en el Museo Nacional de Culturas Populares (MNCP), en la Ciudad de México, una colección con más de 650 obras de su autoría.

Su historia se centra en la rebeldía que mostró desde muy joven y que retrató en su “Bestiario”. De origen zapoteco, se codeó con Octavio Paz y Rufino Tamayo. También, peleó con McDonald’s y evitó que en 2002 inauguraran uno de sus restaurantes en Oaxaca capital.

Toledo siempre fue un reaccionario y levantó su voz contra la modernidad que atropellara la historia y costumbres mexicanas. Siempre dijo no al maíz transgénico y el Tren Maya. Y tal vez su último acto de valentía fue haber levantado en sus papalotes los 43 rostros de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa.