El libro de las viejas memorias…de la dictadura a la revolución…¿y de regreso?

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Por Jesús Franco.

Ecuador, Chile, Argentina y Bolivia, hasta hace un lustro, eran países sudamericanos con un modelo a seguir. Había ayuda social. Había educación. Había salud. Había progreso.

Todos esos países guardan una similitud: vivieron dictaduras. Quizá la de Ecuador sea la que menos eco haya causado porque solo duró tres años (1971 y 1979). Sin embargo, tienen otra: en todos esos países, luego de periodos castristas transformados en gobierno, poco a poco las demandas que exigieron quienes derrocaron esas dictaduras militares comenzaron a cumplirse. O al menos esa era la percepción.

Ya en la era moderna, específicamente en el nuevo milenio emergieron líderes que se posicionaron como los salvadores. Evo Morales, en Bolivia. El difunto Néstor Kirchner, en Argentina. Michelle Bachelet, en Chile. En Ecuador, el prófugo Rafael Correa. En todos ellos, los grupos vulnerables y esas minorías que luchaban por un Estado de Derecho comenzaron a entrar en el establishment. Dejaron de sentirse excluidos. Por fin eran escuchados y sus demandas atendidas.

4 de mayo de 2006: Néstor Kirchner (izq.) | Evo Morales (centro izq.) | Lula da Silva (centro der.) | Hugo Chávez (der.) durante una cumbre en Iguazu, Argentina

El desencanto no tardó en llegar. Esa utopía de un nuevo socialismo basado no en una justa distribución de la riqueza, sino en la entrega de programas sociales y “proyectos de nación” no hicieron más que buscar que los líderes se eternizaran, o buscaran hacerlo, en el poder con la promesa de que “aún queda mucho por hacer”.

Hoy, quienes protestan en Ecuador, Chile, Bolivia y próximamente Argentina, recuerdan que los fantasmas de Banzer, Pinochet, Rodríguez Lara y Videla siguen vivos. Recuerdan que la promesa de progreso que trajeron los liberadores solo ha servido para seguir enriqueciendo a los que gobiernan. El progreso llegó como una llamarada y los sistemas de salud y educación están quebrados. Por decir lo menos. Y, desafortunadamente, los espacios democráticos cada vez más corrompidos. Y al verse acorralados culpan a sus antecesores. Cínicamente, otros dicen que hay golpes de Estado que se harán en su contra.

Correa, por temas legales no logró perpetuarse. Evo, violando todos los preceptos constitucionales parece que ha logrado un cuarto mandato. En Argentina, el peronismo, ese que llevó al país a un estancamiento promete con volver de la mano del alfil de Cristina Fernández, envuelta en múltiples escándalos de corrupción.

Ahora, las dictaduras cambiadas se presentan en nombre del progreso y el bienestar social. Las armas las han cambiado por la ideología. Una ideología que dicta que el Socialismo 4.0 y la muerte del neoliberalismo son la clave para despresurizar la olla exprés latinoamericana que está a punto de reventar.

*Ya ni mencionamos a Venezuela por razones demás obvias. Ahí la dictadura se ha encarnado en una sociedad que muerte de hambre y cuyas esperanzas puestas en Guaidó todos los días se mueren de a poco.