Joaquín Guzmán Loera, alias ‘El Chapo’, inició su carrera delictiva de la mano de grandes capos como Miguel Ángel Félix Gallardo, ‘El Padrino’. Su ascenso fue meteórico y llegó a ser considerado el hombre más buscado del mundo por el FBI y también, uno de los más ricos del mundo con una fortuna cercana a los mil millones de dólares. Pero lo que lo llevó a la fama fueron sus escapes de dos cárceles de máxima seguridad: Puente Grande, en Jalisco, y el penal del Altiplano, en Almoloya de Juárez Estado de México. Pero su suerte se acabó cuando fue detenido en 2015, luego de su última fuga y recluido en un penal fronterizo para, intempestivamente, ser extraditado. No tuvo ni tiempo de planear su próximo escape. Hoy, casi dos años después y por primera vez en su historia criminal, ‘El Chapo’ se parará ante la justicia. Será en el juzgado Theodore Roosevelt, en Brooklyn, Nueva York. El juez que lleva el caso, Brian Cogan, ha dicho que este caso es “cualquier cosa menos un procesamiento de drogas rutinario”. El ex capo enfrentará 11 cargos, entre los que figuran el de ser propietario de una empresa criminal dedicada al trasiego de drogas, que de 1989 a 2014 introdujo drogas a Estados Unidos con ganancias que rebasaron los 14 mil millones de dólares. Ente las pruebas contra Loera están cientos de fotografías y 117 mil grabaciones de audios que, además, lo incriminarían en 33 asesinatos. El llamado ‘Juicio del Siglo’, que incluso ha acaparado más reflectores que el de los Gambino, padres de la mafia italiana en Nueva York en la década de los noventa, se llevará a cabo bajo medidas extremas de seguridad. Se mantendrá en total secrecía a los potenciales testigos; la identidad de los miembros del jurado que ayudarán en el veredicto también será una incógnita y, por última, habrá operativos de seguridad en el puente de Brooklyn, que separa la corte y el Centro Correccional Metropolitano, una fortaleza ubicada al sur de Manhattan, que incluso aseguran es peor que Guantanamo. ‘El Chapo’ será defendido por Jeffrey Lichtman, famoso por haber logrado mantener fuera de prisión a un líner de la mafia neoyorquina; Eduardo Balarezo, quien defendió al narcotraficante convicto Alfredo Beltrán Leyva y William Púrpura.