Dan miles el adiós al ‘Príncipe de la Canción’

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El pasado 28 de septiembre, José Rómulo sosa Ortíz, mejor conocido como José José, murió. El gran intérprete mexicano venía arrastrando problemas de salud desde hace años por sus adicciones al alcohol y las drogas.

Su muerte, lejos de sorprender a sus fanáticos, abrió una Caja de Pandora sobre el misterio que rodeó toda la vida al cantante mexicano, quien dio rienda suelta a una vida bohemia, callejera y de excesos durante la década de los setenta y ochenta. Ya entrada la de los noventa, su voz se cansó. Su cuerpo le pasó factura y comenzaron los problemas.

A la par de sus adicciones, su inestabilidad emocional le trajo problemas en sus relaciones interpersonales. Tuvo varias parejas. Con la artista mexicana Anel procreó dos hijos: José Joel y Marysol. De su tórrido romance con la cubana Sara Salazar nació Sara, quien se convirtió en la mandamás sobre la vida del cantante en los últimos años. Esto, al grado de ser ella quien decidiera por sobre todos el destino de los restos de José José.

Luego de mucha polémica, José José llegó México. La mitad de sus cenizas aterrizaron pasadas las nueva de la mañana en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. De la aeronave de la Sedena en la que regresó a México luego de pasar sus últimos meses de vida en Miami, descendieron José Joel y Marysol quienes agradecieron al presidente Andrés Manuel López Obrador sus gestiones para traer de vuelta a México a José José.

La primera parada del fugaz actor fue el Palacio de Bellas Artes, donde se le rindió un homenaje. Vendedores hicieron su agosto y se apostaron a las fueras del recinto para vender recuerdos del ‘Príncipe’.

Luego, el cortejo fúnebre se enfiló a la Basílica de Guadalupe donde cerca de las 14 horas se llevó a cabo una misa en su honor. En honor del gran bohemio de México.

Y antes de llegar a su último destino, el Panteón Francés, en el Parque La China, en Clavería, alcaldía Azcapotzalco, donde nació y se crió su hijo pródigo.