En la clausura de las Jornadas INBA-SACM, como parte del 7mo Festival Artístico de Otoño, se registró un récord de asistencia en la historia del certamen. El Cantoral repleto, fue testigo de uno de los conciertos más emotivos que se haya vivido en el recinto. El compositor y guitarrista mexicano, Gerardo Tamez, estrenó su obra (la versión original) ‘De murmullos’, basada musicalmente en el escritor Juan Rulfo, enmarcada por los cien años de su nacimiento. Contó con la participación de la Orquesta de Cámara de Bellas Artes, el actor Humberto Yáñez y del grupo legendario ‘Los Folkloristas’. La sonoridad mexicana y la música de concierto se unieron en torno a la obra del escritor Juan Rulfo, a quien fue dedicada la pieza. La ejecución de la pieza constó por siete pasajes breves de fragmentos de Pedro Páramo, narrados por Yáñez, cada uno obedeció a un movimiento musical distinto, desde canción cardenche, hasta clásicos como: Lento, Moderato Andante Misterioso. El también actor del INBA enunció cada uno de los segmentos de Páramo como preludio a la ejecución musical. Los despliegues emotivos de las guitarras con la elegancia de los violines dieron cuenta que cada vez es más elocuente el terreno de los lenguales folklóricos con lo clásico. Coexisten de forman natural. Además, este estreno mundial, como obra original en la interpretación con su autor, tuvo un ingrediente particular, ya que Tamez fue miembro fundador de Los Folkloristas en 1966, cuyo punto de partida (hasta nuestros tiempos) fue la búsqueda y la investigación de los diversos sonidos nativos y mestizos de nuestro país. Dentro del programa, en el marco del centenario luctuoso del compositor francés, Claude Debussy (1862-1918), a quien le recordó con gallardía y genialidad interpretativa, los espectadores estuvieron atentos para la ejecución de Orquesta de Cámara de Bellas Artes de las obras del autor europeo, con ‘La serenata ininterrumpida’, preludio núm 9 del Libro I. La orquestación corrió a cargo de David Hernández Ramos y ‘La catedral sumergida’, preludio núm 10 del libro I, con la orquestación de Rodrigo Valdéz. Ambas bajo la dirección de José Luis Castillo. En ambas piezas se plasmó la sutileza de Debussy, un delicado manejo de los matices sonoros para piano y orquesta. Se desprendieron diversos colores y atmósferas musicales que pudieron vibrar los asistentes, hombres y mujeres de diversas edades que gozan del arte y algunos, quienes a pesar de no contar con la disciplina de acudir a este tipo de eventos, mostraban en sus rostros la sonrisa y el asombro por la ejecución contundente y emotiva de los intérpretes. Cabe mencionar que también se ejecutó la pieza ‘Divertimento festivo’, de Juventino Rosas, quien fue una figura emblemática de la música del salón del porfiriato. En la pieza, la ejecutante de piano, Cristina Valdés (de origen cubano-estadounidense), dejó claro porque es una de las mejores pianistas del mundo, no solo por tu templanza ante su instrumento , porque cada vez que sus dedos tocan las notas musicales es como si acariciara el cielo provocando los sonidos de los ángeles. Sin duda, uno de los momentos más emotivos de la tarde de ayer. Y ‘Short Stories para piano y orquesta de cuerdas’, de Carlos Sánchez Gutiérrez, una obra dedicada a la solista Cristina Valdés, fue otra melodía que el público atestiguó. Sobre la melodía, Sánchez comentó que ‘la obra está escrita en un solo movimiento, pero contiene tres historias que suceden sin interrupción, todas basadas en el mismo material inicial, pero cada una con su narrativa peculiar”. Lo que se vivió fue una mixtura de épocas, de autores complejos y variados musicalmente, así como de países diferentes. Fue una especie de collage y un viaje hacia el interior musical de cada uno de los creadores. Un cierre apoteósico de las Jornadas del INBA-SACM, en uno de los recintos más importantes de México y que está a la altura del cualquier sala de concierto del mundo: El Cantoral.