La pintura que causó controversia en la Ciudad de México y llenó de bullicio el Palacio de Bellas Artes hace unos meses – Zapata después de Zapata del pintor chiapaneco Fabián Cháirez – se mantuvo expuesta en el Palacio en el corazón del Centro Histórico. La obra consistía del revolucionario Emiliano Zapata, desnudo, montando su caballo que mostraba una erección. La pintura fue adquirida por Tatxo Benet, empresario español coleccionista de obras censuradas.  Cháirez mencionó que en España, Italia y Estados Unidos la obra generó un gran interés en individuos que se desenvuelven dentro del medio del arte. El directivo de Mediapro fue quien terminó por adquirir la pieza, quien goza de una colección con al menos 70 piezas internacionales censuradas.  El artista mexicano declaró en una entrevista que las razones principales por las que vendió su creación a Benet es porque se encontraría en una colección pública y le gustaría poder estar junto a artista como Ai Weiwei y Robert Mapplethorpe. De igual manera comentó que “las otras colecciones que buscaron comprar la obra eran privadas y ésta me convenció porque va con la línea de La Revolución. Con esta compra se ayudará a la memoria de la sociedad y contribuirá a recordar las manifestaciones y agresiones contra la comunidad LGBT+, abogaría por la libertad y dará espacio a la sobras que han sido censuradas”.  La adquisición de la obra comenzó a negociarse desde un par de semanas, aunque fue la semana pasada que la compra se formalizó. El autor cuenta que desde el principio buscó que la pieza no estuviera en una colección privada. El precio de la pintura se mantiene secreto ya que – en palabras de Cháirez – “México es un país peligroso, más cuando se trata de dinero, este tema podría causarme alguna agresión, si estuviera en otro país no tendría inconveniente”.  El escándalo tras la pintura surgió tras su exposición en la Galería José María Velasco en 2015, generando comentarios homofóbicos y la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas protestaron contra la pintura. La exposición en el Palacio de Bellas Artes termina este 15 de febrero, y Fabian Cháirez opina que su primera muestra en uno de los recintos más importantes del mundo le ha dejado un mal sabor de boca.  “Se mostró la cara del machismo que en México parecía estar controlada, pero también me llena de felicidad que dentro de la comunidad LGBT estamos unidos, somos fuertes, valientes, nos apoyamos y somos propositivos. Por ese lado fue algo enriquecedor”, compartió Cháirez.