El neurocientífico español Santiago Ramón y Cajal revolucionó el estudio del cerebro cuando observó las neuronas por primera vez en la historia. Sus investigaciones, que ahora tienen más de 100 años, revelaron detalles de las células nerviosas en muchos animales diferentes, incluidos los humanos, dendritas similares a las raíces unidas a cuerpos celulares bulbosos, desde las que se extienden axones largos y delgados. También los estudios de Ramón y Cajal revelaron que las dendritas (por las que las células nerviosas reciben señales de otras neuronas) eran mucho más largas en humanos que en roedores y otros animales, incluso en otros primates no humanos. Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista Cell, muestra que en los seres humanos estas proyecciones de antenas también tienen propiedades eléctricas distintas al resto de animales que pueden ayudar a explicar cómo el cerebro procesa la información. Según el neurocientífico del Instituto de Tecnología de Massachusetts Mark Harnett, líder del trabajo, lo único que realmente sabíamos acerca de las dendritas humanas era su anatomía. Había mucho potencial para que las dendritas humanas hicieran algo diferente debido a su longitud, pero no existía ningún trabajo publicado sobre sus propiedades eléctricas reales.  Y es que científicos examinaron cortes de cerebro de nueve pacientes y treinta ratas. Para estudiar las propiedades eléctricas de las neuronas dentro de estas muestras, los investigadores utilizaron el registro de parches, que consiste en unir pequeñas agujas de vidrio a las células nerviosas para medir su actividad. Estas sondas revelaron que, aunque las dendritas de humanos y roedores compartían características básicas, había algunas diferencias clave entre las dos especies.