Venezuela, desde hace unos meses cuando el régimen de Nicolás Maduro endureció sus políticas económicas y empobreció más al país sudamericano, comenzó el éxodo de venezolanos hacia Colombia. Esa puede ser la gota que derramó el vaso y prendió focos rojos en materia de migración forzada que pocos se han atrevido a ver con luz propia. Datos de Agenda Migrante señalan que más de 150 mil niños, sin compañía. han transitado por México en su camino hacia Estados Unidos. Y, en la más reciente Caravana Migrante, quienes sufren abusos, trata y cooptación del crimen organizado, más de 5 mil ciudadanos centroamericanos hoy se enfrentan a un Donald Trump que, a toda costa y presionando al gobierno mexicano, quiere militarizar su frontera y la mexicana con la de Guatemala. Corrupción, inseguridad, violencia y falta de trabajo son los cuatro elementos que, a decir de expertos, son los originadores de la migración forzada. No hay corresponsabilidad entre los gobiernos de los países que expulsan migrantes y quienes los reciben. Y, fuera de la ecuación, quedan los que sirven como tránsito. El debate se ha centrado en “la culpa” de los migrantes por buscar un futuro mejor. Ahora, antes de Donald Trump y sus políticas xenófobas, los miles de migrantes deberán enfrentarse a un México poco receptivo y con una Policía Federal apostada en el cruce fronterizo.