Los gobiernos de los estados de California y Texas, los dos estados más poblados de los Estados Unidos, ordenaron durante la última semana, el cierre obligatorio de los bares y discotecas, ante el preocupante aumento de las cifras de positivos y hospitalizaciones por covid-19.

California ordenó este domingo dar marcha atrás en la desescalada, luego de que Texas hiciera lo mismo durante el día viernes. El hecho de que los dos Estados más poblados de Estados Unidos hayan tenido que dar marcha atrás en la reapertura de la economía ha servido este fin de semana de poderoso recordatorio de que la pandemia está lejos de estar controlada.

El viernes se produjo el mayor aumento de casos en un solo día hasta ahora, 40.173, según los datos recopilados por la Universidad Johns Hopkins. El anterior récord de positivos en un solo día había sido el jueves. Ha habido más de 2,5 millones de casos confirmados en Estados Unidos desde el inicio de la pandemia y los muertos superan los 125.000.

“La covid-19 sigue circulando por California y en algunas partes del Estado se está haciendo más fuerte”, dijo en un comunicado el gobernador de California, Gavin Newsom. “Por eso es fundamental tomar esta medida para frenar la expansión del virus en los condados que están teniendo los mayores aumentos [de casos]”.

Hasta el domingo se han confirmado 206.000 casos en California y han muerto más de 5.800 personas. El Estado realiza alrededor de 88.000 pruebas diagnósticas al día.

Por su parte, en Texas, el gobernador Greg Abbott se vio obligado a ordenar el cierre de bares ante el crecimiento de casos en todas las grandes áreas urbanas del Estado, Dallas, Austin, San Antonio y Houston. Las cifras de Texas comienzan a parecerse a las de Brasil. “Los casos en las grandes áreas metropolitanas parecen estar aumentando muy deprisa y algunos modelos están al borde de ser apocalípticos”, dijo en CNN Peter Hotez, experto de la Universidad de Baylor, en Houston.