MÉXICO 28 DE DICIEMBRE, 1926 Nuevamente el país prestó oídos a la más reciente balmoreada del excéntrico millonario español, Don Carlos Balmori. Para el lector que desconozca el significado de esta curiosa palabra, que no posee origen alguno en etimologías antiguas, hace referencia a las recurrentes bromas o farsas que el caballero antes mencionado lleva a cabo con la alta sociedad mexicana; de ahí la expresión ser balmoreado. El señor del que no se ha podido acertar su edad –algunos le calculan bastantes años recorridos- se presenta y convoca reuniones íntimas, donde muestra una tarjeta de negocios en las que se inscribe el título de “industrial”. Dice, a los cuatro vientos, que posee minas y demás fábricas, pero sus oficinas cambian constantemente de locación; también reclama que entre su círculo social se encuentran el ya fallecido Porfirio Díaz, el Zar Nicolás II y el actual presidente Plutarco Elías Calles. ¡Vaya amistades! MÉXICO 28 DE DICIEMBRE, 1927 Su baja estatura, complexión menuda, gabardina que le cubre el cuerpo entero, los lentes redondos y el bigote prominente, son las características principales del redituable empresario europeo. A las fiestas donde únicamente asisten la élite mexicana, el señor Balmori declara su amor ante las jóvenes casaderas –y previamente comprometidas- quienes gustosas aceptan su inesperada inclinación, la cual se encuentra acompañada por un jugoso cheque; es ante el juez que consiguen rápidamente en esa velada, que las señoritas quedan ampliamente decepcionadas, puesto que su enamorado resulta ser una mujer de escasos recursos, Concepción Jurado. Tras el disfraz, perfectamente estudiado se encuentra esta dama de edad avanzada quien junto a su grupo de confianza maquila una serie de engaños, cuyo único objetivo es el develar la naturaleza humana: la mayoría –o casi todos- caen ante la avaricia y el poder.
Extracto de la historieta Mujeres Célebres. 1º Julio 1969. http://revisteriaponchito.com/mcelebres/100/#
MÉXICO 28 DE DICIEMBRE, 1928 A Concepción Jurado le ayuda su hermana Angelina, quien a su vez relata que desde temprana edad los dotes de actriz fueron aprovechados para engañar a su mamá, vistiéndose de indio y quien no pudo identificar a su propia hija; entre sus creaciones, se encuentra un pordiosero y un muchacho no mal parecido que pide matrimonio a mujeres incautas a diestra y siniestra. Las balmoreadas adquirieron tal asombro y son objeto de cotilleo constante, inclusive se rumora que el mismísimo Álvaro Obregón fue engañado; pero entre los cochinitos –como se les ha denominado a las víctimas de Jurado- se encuentran el dibujante Ernesto García “El Chango” Cabral, quien por una cuantiosa suma de dinero se le pidió bailar tango en una reunión social, aunque uno de los casos más hablados es el del “Sherlock Holmes” mexicano, el detective Valente Quintana. El reconocido detective quien tuvo a su cargo el reciente asesinato de Álvaro Obregón, asistió a una fiesta organizada por Balmori, donde se le pidió reconocer entre todos los hombres invitados a la única mujer que se encontraba entre ellos; tras varios intentos y tanteos, Quintana no pudo hacerlo por lo que Balmori exclamó “¿No la descubre? No cabe duda que los hombres, entre más altotes, más pendejotes” . Lo que inevitablemente desencadenó la furia de Quintana quien recurrió a su arma, pero fue inmediatamente tranquilizado cuando Balmori se quitó el disfraz. MÉXICO 28 DE DICIEMBRE, 1929 El ofrecimiento de propiedades, cuantiosas sumas de dinero, presentación de personajes ilustres o la simple promesa de una vida acomodada, son los temas recurrentes en las mofas. Usualmente, los cochinitos se convierten a su vez en colaboradores de Jurado, como el periodista y escritor Carlos Noriega Hope o el escritor hondureño Rafael Heliodoro Valle y el hombre que se hacía pasar por su secretario particular, en tan importantes como falsos negocios, Luis Cervantes; quienes le proporcionan casas, autos de lujo, ropa y falsos diamantes para crear la ilusión de un abolengo que no existe. Aunque en la mayoría de las ocasiones el espectáculo casi teatral es exitoso, a Balmori le hicieron una balmoreada, precisamente el inspector Quintana quien lo engañó haciéndole creer que un invitado a las veladas había sido herido a muerte, resultando ser únicamente sangre falsa. En otra ocasión al español acaudalado lo casaron en una ceremonia falsa con una dama, María Antonieta, quien terminó siendo un muchacho disfrazado y con perfectas capacidades de embuste. Afortunadamente, todo ha quedado en anécdotas de la época convulsa que vive el país. MÉXICO 28 DE DICIEMBRE, 1931 La responsable de desenmascarar a los interesados, murió a causa de los achaques propios de la edad. Su lápida ubicada en el Panteón de Dolores, está bellamente adornada con azulejos que relatan los engaños que llevó a cabo a lo largo de su vida, imágenes mandadas a pintar por sus más cercanos amigos, de quienes se dice fueron pocos a despedirla. Sin mayores honores, Concepción Jurado ha quedado incorporada dentro del argot nacional, así como sus hazañas en la posteridad; mujer que transitó entre lo masculino y lo femenino, testigo de la etapa postrevolucionaria y de los tiempos, que ¡ay, señor Balmori, ya se fueron!
Extracto de la historieta Mujeres Célebres. 1º Julio 1969. http://revisteriaponchito.com/mcelebres/100/#