Australia se ha visto azotado por los fuertes calores, de más de 40 grados centígrados, durante el verano del hemisferio sur, lo que ha ocasionado un mar de llamas sobre bosques que amenaza la vida de sus habitanes y las especies animales y vegetales que ahí residen. El verano australiano ha llevado consigo una oleada de destrucción a lo largo del sur de la isla, hecho que ha propiciado una amanza constante a varias especies en peligro de extinción y una fuerte movida de tapete en las políticas ambientales del país. En las ciudades de Victoria y Nueva Gales del sur, se ha activado el estado de emergencia para sus habitantes, luego que los incendios cobraran la vida de 19 personas y más de 500 millones de animales. En una situación crítica, las autoridades australianas han informado que, a causa del fuego, al menos una tercera parte de la comunidad de koala australiano ha sucumbido ante los incendios, compromentiendo severamente la preservación de la especie. El primer ministro australiano, Scott Morrison, ha sido fuertemente criticado por la carencia de políticas ambientales que ayuden a evitar los incendios forestales que han azotado a la isla desde octubre del año pasado. Al menos 100 mil personas han sido desplazadas de sus hogares en búsqueda de un lugar seguro donde resguardarse de las altas temperturas y las llamas del fuego en bosques y ciudades.