Ayer fue inaugurado el nuevo M68 en el CCU de Tlatelolco. La “M” es de “memorial”, “movimiento” o “museo”-, tras 50 años del Movimiento Estudiantil de 1968, el cual dejó un centenar de muertos y desaparecidos. “Una agenda de extensión y complejización, de reclamo democrático inaugural por los estudiantes de entonces, para convertirla en una agenda de reclamo social, para igualar, para poner juntas a la libertad -la libertad ganada, no olvidada, siempre recordada, siempre exigida- con la igualdad”, declaró en su discurso el economista Rolando Cordera, quien fue parte medular del movimiento estudiantil. El M68, un conjunto artístico, documental y tecnológico de mil 700 metros cuadrados, tiene esta misma consigna por bandera: la libertad. La agenda del 68, en este sentido, no cambia. El nuevo espacio, cuyo costo total fue de 40 millones de pesos, se divide en dos: por un lado, la curaduría se enfoca en ofrecer la memoria del movimiento estudiantil mexicano del 68 y, por el otro, los movimientos sociales que le siguieron durante los próximos 50 años.