Un 23 de enero de 1958 el general Marcos Pérez Jiménez, entonces presidente de Venezuela, su familia y sus más cercanos colaboradores, dejaban Caracas. Se iban porque ya era insostenible que la dictadura del militar siguiera “gobernando” un país que pedía democracia a gritos. Hoy, 61 años después, el país sudamericano enfrenta un nuevo reto y a un nuevo dictador: Nicolás Maduro, sucesor de Hugo Chávez, quien murió de cáncer en 2013. El político improvisado, quien se autodescribe como hijo de Chávez tiene a su país sumido en la miseria, la hiperinflación y un clima de violencia insostenible, juró como presidente reelecto el pasado 14 de enero. Las elecciones, por describirlas de una manera “simple”, fueron a modo y estuvieron amañadas de inicio a fin. La oposición, concentrada en la legítima Asamblea Nacional de Venezuela, liderada por su presidente, Juan Guaidó, hoy ha convocado a salir a las calles bajo el lema “Gritemos con Brío”, un fragmento del himno nacional venezolano. Paradójicamente, Maduro celebró en twitter el 23 de enero con un mensaje que raya en el cinismo: “Conmemoramos 61 años del histórico #23Ene, día en que el pueblo aguerrido salió a las calles para recuperar la democracia. Hoy podemos decir con orgullo y determinación, que las banderas de lucha del 23 de Enero, jamás serán traicionadas. ¡Democracia protagónica y participativa!”. Las redes sociales se han convertido en la mejor sala de prensa de esta miultitudinaria marcha que, a decir de la diputada Delsa Solorzano, Presidenta de la comisión de justicia y paz de la Asamblea Nacional de Venezuela, busca que sea el megáfono de millones de venezolanos que ya no soportan más el régimen de Maduro. A esto se le suma el descontento de la base militar, que hoy se considera el único sostén de la presidencia espuria de Nicolás Maduro. Se habla que la razón es simple: la pobreza ya tocó a sus familias o familiares. Ya en días pasados, pequeñas células han anunciado sublevaciones. Maduro ha llamado a defender las calles y la democracia. Una solución que parece estar dirigida a sus oponentes.