“De que se van, se van”: Zayda Hernández, integrante del Movimiento 19 de abril de Nicaragua

Daniel Ortega perdió la brújula hace casi dos décadas y con 12 años en el poder ha logrado instaurar en la nación centroamericana un régimen de terror y represión. Al menos así lo ve Víctor Agustín Cuadras, integrante y uno de los principales líderes del Movimiento Universitario 19 de abril, que se ha convertido en el principal brazo de lucha que busca derrocar al régimen orteguista.

Su compañera de lucha, pacífica como ellos la definen, Zayda Hernández, otra de las líderes del movimiento asegura que el pueblo nicaragüense está decidido a que la dictadura, de Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, termine. Sobre ambos, cuentan, pesa una orden de captura por terrorismo. Él es estudiante de ingeniería química y cursaba el cuarto año hasta abril pasado. Ella solo necesita terminar su tesis para graduarse.

Sin embargo, el destino y la vida misma los puso en un momento crucial de la historia de Nicaragua que, luego de la Revolución Sandinista y sus efectos, vivió una época de relativa clama entre la década de los noventa y le inicio del nuevo milenio.

“Las reformas que Ortega planteó sobre Seguridad Social las calificaron como fatídicas. No supo pactar, ya que él tenía la hegemonía política, y cuando vio a la gente en la calle, no supo cómo reaccionar”, cuenta en entrevista con Oscar Mario Beteta, para En Los Tiempos de la Radio, Víctor Agustín. Además, asegura, el cómo reprimió las protestas exacerbó los ánimo y los universitarios comenzaron a salir a las calles. Fuimos por justicia y Estado de Derecho”.

Pero también asegura una cosa: “Lo que hizo Ortega fue crear hervor y la población dice no, ya hemos soportado 12 años de atropellos”.

Para Zayda, la situación se ha convertido en la tumba política de Ortega y esposa. “Ellos están políticamente acabados. Ellos saben que su periodo ya terminó. Yo espero que en marzo del próximo año ya puedan estar fuera”, asevera, para luego contar historias que parecen sacadas de una historia de terror con un final infeliz.

“Desde que inició el movimiento en abril pasado, van 4 mil heridos, mil 200 desaparecidos y 481 personas muertas. Y uno de los casos más indignantes fue el de una familia a la que le prendieron fuego a su casa por no dejar que francotiradores se apostaran en su azotea para atacar a manifestantes”, dice la casi ingeniera química.

Ambos coinciden en una cosa: el pueblo nicaragüense está decidido a que la dictadura termine. Una dictadura encabeza por “bestias”. Por dos personas enloquecidas por el poder. También, en que el movimiento universitario que de alguna manera encabezan, logre su cometido: “Queremos elecciones adelantadas”.

Para entender la situación social que se vive en Nicaragua, tanto Hernández como Agustín Cuadras dieron un par de cifras poco halagadoras. En un país con poco menos de 7 millones de habitantes ya hay casi 300 mil desempleados y las reservas de las empresas durarían hasta diciembre. También, la inversión extranjera poco a poco se retira y el turismo, una de las principales fuentes de derrama económica, está próximo a desaparecer.

“Cuando la empresa privada ya no encuentre sostenimiento, ya no habrá manera de sostener la situación en Nicaragua”, enfatiza Víctor Agustín Cuadras.

Tanto Hernández como Agustín Cuadras están conscientes del escenario que tienen enfrente: una dictadura conformada por la pareja presidencial que tiene poder, armas y que está dispuesta a encarcelar a quien se oponga a su mandato, con tal de lograr una “salida política” decente y usar a los presos políticos como monedas de cambio para una posible amnistía.

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