Corea del Norte cancela conversaciones de alto nivel con Corea del Sur

Corea del Norte anunció este martes la cancelación de su próxima conversación de alto nivel con Corea del Sur, como protestas por los ejercicios militares realizados por Seúl y Washington en la península.

Y es que unos 100 aviones de guerra, incluida una cantidad no especificada de bombarderos B-52 y cazabombarderos F-15K, comenzaron el viernes pasado unos ejercicios llamados Max Thunder.

Estados Unidos y Corea del Sur insisten en que dichos simulacros son puramente para fines de defensa y se basan en un acuerdo que firmaron en 1953.

Sin embargo, los simulacros militares conjuntos entre ambos países han sido históricamente un motivo de preocupación para Pyongyang, al punto que el gobierno norcoreano amenazó en varias ocasiones con una “ofensiva total” en respuesta a los ejercicios.

Las operaciones conjuntas tienen lugar tras un creciente proceso de acercamiento de Corea del Norte con sus enemigos históricos, que comenzó con el envió de una delegación norcoreana a los recientes Juegos Olímpicos de Invierno, celebrados en Corea del Sur.

Según informó la agencia oficial de noticias KCNA, Pyongyang considera el despliegue militar realizado desde pasado viernes como una “provocación”, por lo que también advirtió que podría cancelar la cumbre entre Kim Jong-un y el presidente estadounidense Donald Trump, programada para el 12 de junio.

Tras el anuncio, el Departamento de Estado del país de las barras y las estrellas indicó que continuaba preparándose para la cumbre de Trump y Kim en Singapur y que no tenía conocimiento de ningún cambio en la posición de Corea del Norte al respecto y negó que los ejercicios militares fueran una provocación contra Pyongyang.

El anuncio coincide con la difusión de imágenes satelitales en las que supuestamente se apreciaban los trabajos de Corea del Norte para desmantelar su sitio de pruebas nucleares, una de las bases para el diálogo con Estados Unidos.

Anteriormente, Seúl y Pyongyang habían suspendido los anuncios de propaganda en la frontera y se habían alineado a la misma franja horaria como muestra de avance en el diálogo.

Después de una escalada de tensión, que incluyó amenazas militares entre Estados Unidos y Corea del Norte, se pensó que las históricas conversaciones iniciadas podrían mitigar la disputa y propiciar un acuerdo de paz definitivo para una guerra que empezó hace 68 años y que, oficialmente, se mantiene entre las dos Coreas.

La pasada semana Mike Pomepeo, jefe de la diplomacia estadounidense estuvo en Corea del Norte y se encontró con Kim Jong-un para preparar la próxima cumbre de los mandatarios de ambos países.

Como resultado del encuentro, el gobierno de Pyongyan liberó, además, a tres prisioneros estadounidenses.

 

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