Obispo de Chilapa insiste en dialogar con los provocadores de violencia

Hay que dialogar con los provocadores de la violencia, porque como el lobo que mataba ovejas, ellos también tienen sus razones, subraya el obispo de Chilpancingo, Chilapa, Salvador Rangel Mendoza.

Rangel Mendoza, quien ha sido criticado por sus declaraciones respecto al contacto con grupos delictivos, dijo no estar de acuerdo con una amnistía general, sino restringida, y parte de la idea del diálogo y no de un pacto para solucionar las cosas con el crimen organizado, por lo que “cualquier persona, quien quiera que sea y esté dispuesta a enmendarse, a cambiar de vida y a sumarse a la sociedad civil ordinaria, debemos darle esa oportunidad [de integrarse]”.

Sin disponer de un operativo que lo resguarde, el obispo de Chilapa resaltó que sus protectores son “el ángel de mi guarda, la Virgen María, Dios y dos monjitas que me acompañan… y comentó que “busca llamar la atención del gobierno federal” y así volteen a Guerrero, porque “le da pena” que los políticos inviertan más en su imagen pública que en escuelas, hospitales y carreteras para el estado.

El obispo comentó de dos grandes capos o jefes del narcotráfico, a uno le asesinaron a su esposa y a su hijo, al otro le mataron al papá: ‘Yo empecé a defenderme, poco a poco empecé a crecer en esto’, eso me dicen, aseveró.

Reiteró que cree en la bondad de las personas, “yo siempre he dicho que aunque sea el más malo de todos, en ese sentido siempre hay una rendijita de bondad en la persona y por qué no tocarles esas fibras de bondad. De mi parte, yo como sacerdote, como obispo, por qué no sembrar alguna semilla de bondad, semilla evangélica en esas personas y creo que se ha logrado mucho más por esta línea”.

Sobre si pactaría con el crimen, manifestó que “de ninguna manera, no voy a pactar con ellos, yo dialogo con ellos por el bien de las personas, no voy buscando ningún beneficio político ni económico, nada de eso, simplemente cuando voy a las comunidades les digo, vengo como amigo, no los vengo a juzgar, vengo a ofrecer los sacramentos de la Iglesia católica, vengo a ofrecerles la palabra de Dios, busco el bien de las personas, el bien común. Si en algo se puede ayudar, se ayuda”.

Salvador Rangel aseveró que “he tenido por lo menos cinco o seis grupos con los cuales yo he dialogado, no he podido con todos, con unos es imposible dialogar, por ejemplo en el norte del estado, en Taxco, Tetipac, ahí incursionan grupos del Estado de México, de Morelos, ahí no se puede, la parte de Tierra Caliente, parte del Estado de México y parte de Michoacán, con esos grupos yo no he podido conversar, y algunos grupos de Guerrero tampoco han podido hacerlo, pero con los que se puede he abierto esta posibilidad, buscando la paz”.

Finalmente, señaló que la violencia provoca violencia, y “yo creo que militarizando al país o a Guerrero no nos va a llevar a grandes distancias, yo les pongo el ejemplo de 2017, el año donde hemos tenido más asesinatos dolosos, y este primer trimestre de 2018, el crimen se ha incrementado, es tiempo de buscar otras alternativas, aumentar la labor de inteligencia.”

 

 

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