Asesinato de escorts extranjeras podría destapar cloaca de red internacional de trata

El asesinato de dos escorts extranjeras en Ciudad de México fue noticia durante el mes de diciembre y la opinión pública centró su atención en estos casos.

Sin embargo, desde el 2006 las autoridades locales y federales investigan a la familia Santoyo Cervantes que presuntamente lidera el negocio de la trata de personas en la capital del país, en donde reclutan a mujeres, sudamericanas, a quienes prometen triunfar en la televisión mexicana para luego llegar al mercado de Estados Unidos.

Las pesquisas arrojaron que el reclutamiento se da a través de un individuo identificado como ‘El Capurro’, quien sería el propietario de por lo menos tres páginas de internet con estos fines. Se estima que cada una le deja ganancias de hasta 10 mil dólares mensuales.

En ellas, este sujeto ofrece a hombres y mujeres como escorts, acompañantes y modelos de pasarelas. A las mujeres se les deja un margen de ganancias mínimo: de los ocho mil pesos que cobran, ellas solo se quedan con mil por cada servicio.

La familia Santoyo Cervantes es el contacto para traer a las chicas a nuestro país. Ellos eligen a las ‘ideales’ para el mercado mexicano y la distribuyen en Los Cabos, Cancún, Monterrey y Tijuana. Incluso, en algunas ciudades de España hacen lo propio.

El modus operandi es muy similar al que utilizan los lenones mexicanos. Sin embargo, aquí la promesa es un empleo en el mundo de la farándula.

Así, al llegar al aeropuerto, de inmediato son trasladadas hacia departamentos ubicados en zonas concurridas de la capital mexicana: las colonias Nápoles, Narvarte o Del Valle. Ya instaladas, las mujeres reciben un “entrenamiento” por parte de Silvia, quien les advierte que éste deberá ser pagado en cuanto comiencen a laborar.

De acuerdo con las investigaciones, el fundador de la red de trata es ‘Sonny’, quien ya se encuentra retirado, pero dejó toda una estructura montada para que la sigan fortaleciendo sus familiares más cercanos como hermanas, hijos y sobrinos.

Cabe señalar que esta indagación también incluye a personal del Instituto Nacional de Migración (INM), pues son los encargados de otorgar los pasaportes y permisos a estas mujeres para poder estar en el país como turistas por un máximo de seis meses.